Mi Pueblo fue destruido... Le falto conocimiento.

Para el estudio de este artículo es necesario leer:
Oseas 4:1-6, 15-19; 6:1-3.

Hay una verdad central que se pretende exponer y es que conocer de verdad a Dios es vivir en obediencia a su palabra.

El objetivo primordial en la lección es examinar el peligro de ignorar la verdad de Dios y así mismo la recompensa de volver a ella. Anhelar un conocimiento más profundo de Dios.

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Nadie vive en un vacío. Todos absorbemos hábitos y características del ambiente en que vivimos. Eso es importante si hemos de vivir en obediencia a los estatutos de Dios. No podemos sentarnos ociosamente y suponer que nuestro ambiente no tendrá efectos en nosotros sólo porque hemos tenido la experiencia de la salvación. Nuestro conocimiento de Dios debe aumentar mediante la oración, el estudio de su palabra y la fiel adoración con otros creyentes.

Oseas 4:1 presenta las características principales del estilo de vida colectivo de los Israelitas después de que el pueblo se volvió a la idolatría. Ya no conocían al Dios con el que habían estado íntimamente ligados por siglos. El versículo 2 describe una nación de anarquía moral. Por ello el juicio era inevitable, y sus efectos de mucho alcance Dios tiene absoluto control sobre las fuerzas de la naturaleza; esas fuerzas las puede usar para bendecir o castigar. En los días de Elias Dios respondió a los pecados de Israel con una sequía severa.

Los versículos de Oseas 4:15-19 forman un aviso parentetico al reino del Sur, Judá. Judá todavía retenía una medida de fidelidad a Dios. El versículo 15 menciona dos sitios en Israel que operaban como centros de adoración idolátrica: Gilgal y Bet-avén. El creyente puede personalizar esos avisos hoy en día. Como un Judá espiritual viviendo en medio de un ambiente pecaminoso, cada creyente debe evitar la maldad.

El prometido juicio de Dios en Oseas, como también en el libro de Ezequiel, no esta sin un llamado al arrepentimiento. En este caso, Oseas profetiza un futuro cambio de corazón de parte de Israel. Al comienzo de Oseas 6 se nos ofrece un cuadro de completa sanidad espiritual que todo pecador recibe cuando se vuelve a Dios.

De lo anterior se desprenden cortas preguntas: ¿En que sentido sería más trágica la apostacia para Judá que para las tribus del norte? ¿Porque Dios abandonaría a los pecadores para que siguieran su curso fatal sin su intervención? ¿Que papel desempeñan las escrituras en el conocimiento de Dios en el creyente?

Dado lo anterior analizado lo aplicamos de la siguiente manera: ¿como hemos permitido que las preciosas verdades de la palabra de Dios, que una vez nos instruían tan claramente, se desvanezcan en el fondo de nuestra mente? Quizás las condiciones externas que Oseas describe no nos sean tan obvias  porque descuidamos una pequeña parte de nuestro testimonio. Ahora, como entonces, el camino a la ruina espiritual se puede dar en pasos pequeños ¿Que puede hacer para conocer a Dios?

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