El uso del himnario

¿Está muriendo el uso del himnario?

Autor: Equipo ObreroFiel


¿Está muriendo el uso del himnario? ¿Dejará éste de ser nuestra mayor fuente de música cristiana? Algunos dirían, “eso espero, ciertamente”. Otros dirían, “Que Dios no permita que se deje de usar” Se que en la mayoría de las iglesias de la ciudad en este país centroamericano las presentaciones en proyectores (data show) han sustituido al himnario. También el uso mismo de los himnos es casi inexistente en muchas iglesias. Las canciones cristianas contemporáneas están reemplazando a los himnos. Entonces, la pregunta necesita ser planteada: ¿Está muriendo el uso del himnario?

Para entender el futuro del himnario necesitamos ver un poquito de historia. El himnario realmente vino por dos razones: La reforma y uno de los grandes avances tecnológicos de la historia: la imprenta. Cuando Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos en Wittenberg, la imprenta solo tenía 57 años de haber sido creada. Había habido impresiones antes, pero era un proceso lento. Gutemberg, un orfebre,  inventó los teletipos movibles e incluso una tinta a base de aceite. Esto condujo a una explosión de impresiones dentro de unas décadas; como por la época de la reforma. Con el método de impresión de Gutemberg el almacenamiento y la distribución de la información se hizo más rápido, barato y de fácil acceso.

El uso de los himnos ha estado con nosotros desde que la iglesia existe, pero no el himnario. La reforma trajo el deseo de involucrar más a la congregación en el canto como también el uso de los cantos como una herramienta de enseñanza. Nuevos himnos en lenguaje vernáculo fueron requeridos y escritos. La escritura fue hecha poesía y le pusieron música. Con el despertar del fervor espiritual, también despertó el deseo de cantar alabanzas a Dios. Al cantar ellos podían expresar sus pensamientos sobre la vida cristiana, y enseñar verdades espirituales. El himnario fue el medio ideal para esto.

El primer himnario publicado fue probablemente “Etlich Christliche Lieder” (muchas canciones cristianas) por Lutero en 1524. El también publicó un segundo himnario “Erfurter Enchiridion” y Johann Walther publicó una colección de tonadas corales polifónicas el mismo año, 1524. Este llegó a ser tan popular, que otros himnarios aparecieron sin la aprobación de Lutero; entonces el hizo otro himnario en 1529, llamado “Geistliche Lieder auff neu gebessert”. Lutero usó melodías que eran fáciles de cantar y muchas eran canciones folklóricas alemanas.

Juan Calvino, otro nombre de la reforma, comisionó la escritura de un salterio. El Salterio Ginebra usó el estilo folklórico de la época, para las melodías. Ellos querían que las canciones fueran fáciles de cantar para la congregación. La doxología fue uno de esos himnos. La melodía se llama “viejo 100”, porque fue la tonada usada para el salmo 100 en la segunda edición del salterio Ginebra.

Otros grandes nombres en la himnología fueron Isaac Watts y Carlos Wesley. A principios del siglo 18, Watts, un pastor no conformista, escribió más de 700 himnos. El es llamado “el padre de la himnodia inglesa”. Su gran contribución al himnario (además de 750 himnos) fue el uso de la “Poesía Nueva” (que eran canciones originales de la experiencia cristiana) en himnos. Ese fue el gran cambio de usar las escrituras hechas poesía. Esa es la misma forma poética que aun usamos en los himnos en Centroamérica.

Charles Wesley, quien ayudo a su hermano Juan Wesley a comenzar la Iglesia Metodista (Santidad), fue también un prolífico escritor de himnos (como 6,000). El escribió durante la mitad del siglo 18. El primer himnario inglés escrito en las  Américas fue redactado por los Wesley en un viaje misionero a las colonias. Un dato interesante es que su nieto Samuel Sebastián Wesley se convirtió en uno de los más renombrados compositores organistas de su tiempo.

Y ahora regresemos al presente. Hace casi 50 años atrás pasó algo que cambió al mundo como lo conocemos. Posiblemente eso ha cambiado el uso del himnario también: La computadora. Así como la imprenta cambió la forma en que la información era archivada y distribuida, así también la computadora y el internet han cambiado la manera en que la información es guardada y distribuida. Estamos viendo su efecto en la iglesia y en el uso del himnario.

Tampoco podemos ignorar la comunicación masiva de la radio y la industria musical. Los miembros de la iglesia en mi país Centroamericano ya no necesitan comprar sus propios himnarios. Tenemos proyectores (data show) para mostrar las canciones en la pared. Escuchamos una canción en la radio o compramos un CD. Entramos a internet y miramos la hoja con las palabras y acordes. Tomamos una copia de los acordes para guitarra y a veces damos una memoria con las canciones tomadas de You Tube. Necesitamos gastar horas practicando para el servicio porque tiene que sonar como el CD o sino la congregación no va estar conectada con la música. Si un himno es ocasionalmente usado, también es proyectado en la pared. El himnario nunca es necesitado (ni requerido)

¿Qué uso tenía el himnario? Ayudaba al aprendizaje de la música. Hace 33 años en Honduras fui a un seminario de maestros de música. Para mi sorpresa la mayoría de los maestros eran creyentes. La tradición de cantar en la iglesia produjo más músicos que el mundo. El himnario con “solfa” fue la escuela de música para muchos cristianos. El deseo de leer música vino de la necesidad de leer la música del himnario. Esto ha sido perdido a causa de nuestro aprendizaje musical a oído. Algunos de los que aprenden a oído son excelente músicos, pero están limitados sin “solfa”.

Otra utilidad que el himnario nos da es que sirve como un filtro para una mejor doctrina. Si usted compra un himnario puede confiar más o menos en la doctrina del himnario. Y eso no se aplica a las canciones de la radio o internet, mucha doctrina incorrecta está siendo introducida por este medio. El himnario también nos da un vistazo a la forma de pensamiento cristiano del pasado, este es un punto importante para la iglesia, nos ayuda a conectarnos con nuestros hermanos del pasado, vemos los problemas sobre los cuales cantaban, y la forma en que ellos se volvieron a Dios para la respuesta a sus necesidades. Conectarnos con el pasado nos ayuda a enfrentar el futuro.
¿Está muriendo el uso del himnario?, debemos plantear otra pregunta: ¿Está muriendo el uso de periódicos y libros? Si, está muriendo su uso, La comunicación electrónica está reemplazando el papel impreso. ¿Desaparecerá el himnario así como cualquier otro material impreso? Parece que sí. La pregunta final es esta: ¿Debería el uso de los himnos morir también? Tal vez algunos himnos deberían desaparecer, pero otros no deberían. Lo que sea que pase siempre existirá el canto como una forma de alabar a Dios.

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