Historia de Las Asambleas de Dios

Historia

E.N. Bell, primer superintendente de las Asambleas de Dios.
 
Luego del reavivamiento de la Calle Azusa de 1906 dirigido por William Seymour en Los Ángeles, California, el pentecostalismo clásico se comenzó a extender por distintas localidades y países del mundo.3 En 1910, en Estados Unidos ya se habían creado dos grandes organizaciones pentecostales, las cuales en Texas y Arkansas eran dirigidas por el ex ministro metodista E.N. Bell, y en Alabama y Misisipi por H.A Gross.7
Bell era además editor del periódico cristiano La Fe Apostólica, luego llamado Palabra y Testimonio, en donde publicaba diversos testimonios de pentecostales. Dado el creciente número de creyentes en la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo, decidió unificarlos con el fin de que tuvieran derechos sobre las propiedades en donde estaban levantando sus templos, evitándose problemas con otras organizaciones religiosas históricas. Sin embargo, entre 1913 y 1914, muchos grupos pentecostales tuvieron controversias doctrinales con respecto a la Santísima Trinidad y en cuanto al nombre de quién o de quiénes debía efectuarse el bautismo en agua. Por consiguiente, en 1914, después de grandes debates los grupos decidieron separarse y formar organizaciones afines a sus creencias.7 Bell, contrario a los pentecostales unicitarios, fue uno de los pastores que optaron por continuar con la doctrina de la Santísima Trinidad. El 20 de diciembre de 1913, convocó a todas las iglesias pentecostales trinitarias a un concilio con el fin de organizarse mejor.8
Primer Concilio de las Asambleas de Dios, celebrado en 1914 en Hot Springs.
El primer Concilio General de las Asambleas de Dios se celebró entre el 2 y el 7 de abril de 1914 en la ciudad estadounidense de Hot Springs, Arkansas. Contó con una asistencia de trescientas personas, entre ellas 128 misioneros procedentes de veinte estados, miembros de la Asociación de Asambleas Cristianas de Indiana, la Iglesia de Dios en Cristo y el Movimiento de la Fe Apostólica. También participaron extranjeros y los ministros M.N. Pinson, A.P. Hollins, H.A. Gross y D.C. Operman.8 9
En dicho concilio se eligió a Bell como presidente y a J. Roswell Flower como secretario. Se adoptó el nombre de «Asambleas de Dios» propuesto por el evangelista K. Leonard, quien junto a otros ministros se adhirió al movimiento y además ofreció a la organización su imprenta y escuela en Findlay, Ohio. Además establecieron algunos lineamientos organizacionales y promulgaron una declaración que establecía el principio de soberanía de cada iglesia local.8
El segundo concilio general se realizó en noviembre del mismo año, esta vez en la ciudad de Chicago.8 Allí la organización oficializó la Biblia como su regla de fe y conducta, permitiendo a cada ministro desarrollar sus propias interpretaciones.10
Dada la creciente influencia del unitarismo en el movimiento pentecostal, las Asambleas de Dios decidieron organizar un tercer concilio general en el otoño de 1916, en la ciudad de San Luis, Misuri.3 Los líderes de la organización, junto a varios ministros, redactaron la por ellos denominada «Declaración de Verdades Fundamentales» o «Declaración de Fe», un documento donde expusieron sus creencias, poniendo énfasis en la doctrina de la Santísima Trinidad.11 Esto provocó la afiliación de varias iglesias hasta entonces independientes, pero también la separación de las iglesias pentecostales unicitarias, las cuales formaron otras denominaciones tales como la Iglesia Pentecostal Unida.3
A partir de entonces, las Asambleas de Dios se comenzaron a establecer en otros estados y condados de Estados Unidos. Otros miembros de México, Brasil y algunas regiones de Europa decidieron regresar a sus países de origen para predicar las doctrinas de las Asambleas de Dios.3 Para 1918, las iglesias de las Asambleas de Dios de habla hispana ya se habían extendido a Texas, California, Colorado, Nuevo México y Nueva York, así como a países latinos como Cuba, Puerto Rico, El Salvador, Guatemala y México.8
En 1988, por iniciativa del Dr. Philip Hogan, las distintas organizaciones nacionales de las Asambleas de Dios se unieron para conformar la Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios Pentecostales, cuyo objetivo inicial fue coordinar la evangelización, pero pronto se convirtió en un organismo permanente de interrelación entre las distintas instituciones. Hogan, quien por entonces era director de las Misiones Foráneas de las Asambleas de Dios de Estados Unidos,12 se convirtió en el primer presidente de la Fraternidad, ejerciendo hasta 1992, año en que asumió el Rev. surcoreano David Yonggi Cho. En 1993 el nombre de la fraternidad cambió por el de Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios.12

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