El Diluvio y Gilgamés el dios-hombre


 Al retroceder posiblemente unos 4.000 años en la historia, nos encontramos con el famoso mito acadio llamado la Epopeya de Gilgamés. Principalmente conocemos este mito por un texto cuneiforme que vino de la biblioteca de Asurbanipal, quien reinó de 668 a 627 a.E.C., en la antigua Nínive.


 Es la narración de las hazañas de Gilgamés, de quien se dice que era dos terceras partes dios y una tercera parte hombre, o un semidiós. Una versión de esa epopeya dice: “En Uruk construyó muros, una gran muralla, y el templo del bendito Eanna para el dios del firmamento, Anu, y para Istar la diosa del amor [...], nuestra señora del amor y la guerra”. (Véase el recuadro de la página 45, donde aparece una lista de dioses y diosas asiriobabilónicos.) Sin embargo, Gilgamés no era muy agradable. Los habitantes de Uruk presentaron esta queja a los dioses: “Su lujuria no deja ninguna virgen a su amado, ni perdona a la hija del guerrero ni a la esposa del noble”.

¿Qué hicieron los dioses como respuesta a las protestas de la gente? La diosa Aruru creó a Enkidu para que fuera el rival humano de Gilgamés. Sin embargo, estos dos, en vez de hacerse enemigos, se hicieron amigos íntimos. Según la epopeya, después Enkidu murió. En su quebranto, Gilgamés clamó: “Cuando yo muera, ¿no seré como Enkidu? El dolor ha entrado en mi vientre. Temo la muerte y vago sobre la estepa”. Quería el secreto de la inmortalidad, y salió en busca de Utnapistim, el sobreviviente del diluvio que había recibido inmortalidad con los dioses.

 Con el tiempo Gilgamés encuentra a Utnapistim, quien le habla acerca del diluvio. Según la tablilla XI de la Epopeya, conocida como la Tablilla del Diluvio, Utnapistim relata las instrucciones que se le dieron acerca del diluvio: “Derriba (esta) casa, ¡construye un barco! Abandona las posesiones, busca la vida. [...] Sube al barco la simiente de toda cosa viva”. ¿No se parece esto a lo que dice la Biblia sobre Noé y el Diluvio? Pero Utnapistim no puede otorgar inmortalidad a Gilgamés. Desilusionado, Gilgamés regresa a Uruk. El relato concluye con su muerte. El mensaje general de la epopeya es la tristeza y la frustración de la muerte y el más allá. Aquella gente de la antigüedad no halló al Dios de la verdad y la esperanza. Sin embargo, queda bastante manifiesto el enlace de la epopeya con el relato sencillo de la Biblia acerca de la época antediluviana. Ahora consideremos el relato del Diluvio como aparece en otras leyendas.

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