LA ENSEÑANZA ÉTICA DEL SEÑOR JESUCRISTO

LA  ENSEÑANZA  ÉTICA
DEL SEÑOR JESUCRISTO (II)

Aunque la enseñanza ética de los evangelios se encuentra a veces en forma recogida, como una colección de diversas enseñanzas (por ej. Mt. caps. 5 al 7), no presenta nunca un Manual de Ética, y sería equivocado cualquier intento de formulación de un sistema. Las enseñanzas éticas de Jesús son dadas, en su mayor parte, en respuesta a preguntas o situaciones ("¿Quién es mi prójimo?", "¿Cuál es el mayor mandato de la Ley?", etc.). De ahí que generalmente presen
tan un solo aspecto de la verdad, adecuado para una deter
minada situación. Además, "Jesús se deleitaba en expresar Su pensamiento de la manera más aguda, y generalmente acom
pañado de una pizca de paradoja o exageración".17 A menu
do usa lenguaje simbólico, tan del gusto de la mentalidad oriental. "Cristo hablaba a públicos semitas —dice L. Dewar—, y a la mente semita le era cosa desconocida el literalismo, tal como lo entendemos en Occidente. Si no quería ser mal entendido por sus oyentes, se veía obligado a emplear formas de lenguaje simbólicas... Al menos en un caso, reprendió de un modo explícito a sus discípulos por haberle interpretado de manera literal (Mt.  16:6-12).

6. Enseñanza ética positiva de Jesús

C.A.A. Scott, en New Testament Ethics, distingue tres clases de enseñanzas en los evangelios: los mandato o manda
mientos básicos; los exempla o ejemplos, ilustraciones y aplicaciones de los mismos; y los concilia, o consejos dados a personas particulares en situaciones determinadas.
A) Mandamientos:
     a) "Amarás al Señor tu Dios... Amarás a tu próji
mo..." (Mt. 22:37-40). Scott no encuentra otro mandamiento absoluto que éste, el cual es la base y el resumen de la ense
ñanza ética de Cristo en sus dos aspectos: amor a Dios, y al prójimo. El mismo Cristo dice que de ellos depende toda la ley y los profetas. El amor es en primer lugar el recono
cimiento de la existencia y de los derechos del amado. En segundo lugar, el amor tiene en cuenta el bien del amado en cualquier decisión en cuanto a la conducta; y en tercer lugar, es una sincera preocupación por, y hasta una identificación con, los intereses del amado. Este es el sentido de la ágape cristiana, a diferencia del eros sensual y de la philía amistosa. Este amor, ágape, cristiano, puede mandarse como obligatorio, incluso con referencia a los enemigos, ya que no depende primordialmente del sentimiento ni de la emoción. Las dos partes del mandamiento se encuentran ya en la ley mosaica (Deut. 6:5; Lev. 19:18), pero el Señor demuestra por prime
ra vez la conexión entre las dos. L.H. Marshall19 considera que se deben incluir también en este grupo los mandatos siguientes:
     (b) "Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque estofes la ley y los profetas" (Mt. 7:12). Se trata de una am
pliación del "amarás a tu prójimo como a ti mismo". Tene
mos que ponernos en el lugar del prójimo, para comprender sus pensamientos y sentimientos. La llamada "regla de oro" había sido enseñada en forma negativa por el rabino Hillel, como aparece también en Confucio y en la Didaché o "Ense
ñanza de los doce apóstoles", documento eclesiástico de prin
cipios del siglo II. Al convertirla en precepto positivo, el Señor la extiende a todos los aspectos de la vida.
     (c) "Arrepentíos" (Mc. 1:15). La metánoia (que es el término griego que solemos verter por "arrepentimiento") es más bien un cambio de mentalidad: implica el renunciar al amor a sí mismo —eje de la conducta egocéntrica del hombre caído— por el amor de Dios. No es un acto momen
táneo, sino una actitud de constante transformación (Rom. 12:2).
     (d) "No juréis en ninguna manera... Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no, porque lo que es más de esto, de mal procede" (Mt. 5:34-37). Se trata del juramento como instru
mento de la insinceridad, para hacer creer falsas afirmaciones. El Señor está enseñando aquí la importancia de la sinceridad en el hablar, que no debe necesitar de ningún juramento para que se le dé crédito. No se trata de una denuncia literal de toda declaración solemne.
     (e) "No resistáis al que es malo" (Mt. 5:39). Es una revisión que el Señor hace de la ley del talión. El griego to poneró puede ser masculino o neutro, de modo que puede traducirse de tres maneras: al mal, al malo, o al Maligno. Se puede descartar el último por su evidente contrasentido, ya que al Maligno, o sea, al diablo, hay que resistirle (Sant. 4:7; 1.a Ped. 5:9); de los dos primeros, al malo es más compren
sible de acuerdo con el contexto,  que trata de personas. Tenemos que guardarnos de una interpretación demasiado literal, ya que Cristo mismo resistió al malo, o al mal, hasta físicamente, como en el caso de la purificación del Templo. El contexto de la ley del talión indica que está enseñando a sus discípulos que renuncien a todo deseo de venganza, como por ejemplo el que demostraron al querer hacer bajar fuego sobre la aldea samaritana que no les recibió, lo cual el Señor no les permitió (comp. con Rom. 12:17-21). Otra indicación de que el Señor no está enseñando la pasividad absoluta, es el consejo que da en Le. 22:36. Nótese que en Mí. 26:5JBse refiere al uso injusto de las armas.
     (f) "Amad a vuestros enemigos" (Mt. 5:44). El griego echthroí significa enemigos personales. El mandamiento, jun
tamente con el resto del discurso, se aplica a las relaciones personales, más que a la política nacional o internacional. Es una ampliación del "amarás a tu prójimo", en el mismo es
píritu que el "no resistáis al malo".
     g) "No as hagáis tesoros en la tierra...; sino haceos tesoro en el cielo" (Mt. 6:19-21; Lc. 12:33ss.). Compárese con la parábola del rico necio: "Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios" (Le. 12:21). La explicación sigue en Mt. 6:24.
h) “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” 5:33).)

B. Ejemplos:
Después de enseñar un principio general (mandato), a veces el Señor da un ejemplo concreto de su aplicación. Así, después del mandamiento "no resistáis al malo", da cuatro ejemplos, que no son reglas sino casos del modo en que actúa el espíritu no vengativo.
     (a) "A cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra" (Mt. 5:39). Quiere decir: no repli
quéis al insulto con insulto, bajando al mismo nivel del adversario (comp. con 1.a Ped. 2:23).
     (b') "Al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa" (vers. 40). El deseo de venganza se ha de suprimir hasta el punto de estar dispuesto no sólo a perder lo que es nuestro, sino a dar más.
     (c') "A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos" (vers. 41). Se refiere al derecho de los soldados romanos de obligar a cualquier persona civil a acompañarles. Aquí la idea es: haced más que el puro deber.
(d') "Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses" (vers. 42). Recordando el contexto, se ha sugerido que el motivo para negar el donativo o el préstamo podría ser el afán de vengar algún antiguo agravio. Deut. 15:7-11 ya recomendaba el espíritu generoso.

C) Consejos:
     (a") "Anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los po
bres" (Me. 10:21). Esto no es un mandamiento general, sino un consejo para un hombre que era esclavo de sus posesiones. Para él era imposible ser discípulo de Jesús, sin romper antes su servidumbre, deshaciéndose de sus riquezas.
     (b") "Cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha" (Mt. 6:3). Es un consejo para una situa
ción determinada.
     (c") "No juzguéis, para que no seáis juzgados" (Mt. 7: 1). No enseña la tolerancia del mal, sino que amonesta con
tra la actitud hipercrítica para con los demás, por parte de quienes deberían primero juzgarse a sí mismos (V. vers. 3-5).

7. Enseñanza ética negativa de Jesús

Los pecados que condena Cristo se pueden dividir en cuatro clases:
A) El desordenado amor a sí mismo. "Ama a tu próji
mo como a ti mismo" implica que cierto amor a sí mismo no es malo, ya que Dios ha creado en los hombres un legítimo instinto de auto conservación. El pecado consiste en amarse a sí mismo más que a Dios y que al prójimo. Entonces, así como el amor a Dios y al prójimo es la raíz de la buena con
ducta, así también el desordenado amor a sí mismo, es la raíz de la mala conducta, del pecado, como en el caso del rico necio. Al contrario, el discípulo de Cristo ha de negarse a sí mismo (Mt. 16:24), lo cual significa "tomar su cruz", "per
der la vida por causa de Mí". La misma metánoia, como he
mos dicho, implica el radical cambio de mentalidad que su
bordina el interés propio al amor para con Dios y los demás. V. también Lc. 14:11; 17:33.

B') Los pecados de la carne. Una mirada superficial a los evangelios podría dar la impresión de que el Señor daba menos importancia a estos pecados que el apóstol Pablo. Comía con pecadores de todas clases y fue poco severo con la mujer adúltera. Hay que tener en cuenta que enseñaba a judíos, los cuales tenían unas normas de moral mucho más altas que los gentiles a los cuales enseñaba Pablo. En segundo lugar, parece que el Señor consideraba como más grave el orgullo de los fariseos que los pecados de aquellos a quienes los fariseos despreciaban, pero el caso es que mientras el publicano o la mujer pecadora reconocían su pecado, el fari
seo se creía justo y necesitaba que Jesús le indicara su ver
dadera situación espiritual (Le. 18:9-14). Pero no es que fuera indulgente con los pecados de la carne. A la adúltera le dijo: "No peques más". En Mt. 6:27-30, enseñó que una mirada concupiscente equivale a un adulterio, y recomendó las medidas más drásticas para suprimir la ocasión de pecado. Estos pecados están a la cabeza de la lista de las cosas que salen del corazón del hombre (Me. 7:21).

C) Los pecados del espíritu. Jesús condena en los térmi
nos más fuertes el orgullo en sus diversas formas; sobre todo, en la persona de los fariseos, quienes "hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres" (Mt. 23:5, V. todo el capítulo), y criticaban a los demás (Mt. 7:3). En la lista de Me. 7:21-23, de los 13 pecados mencionados, más de la mitad pertenecen al espíritu. Son:

hoi dialogismoí hoi kakoí (malos pensamientos). Se trata de las malas intenciones deliberadas.
pleonexía (avaricia): la valoración excesiva de las posesiones materiales, como, por ejemplo, la que impidió al joven rico seguir a Jesús.
(c)   poneríai (maldades): el odio en el corazón.             j
dolos (engaño).
ophthalmós poneros (envidia): los celos.
blasphemía (maledicencia): el lenguaje abusivo, como el que cita el Señor en Mt. 5:22.
hyperephanía (soberbia): arrogancia, el pecado de los fariseos.
aphrosyne (insensatez): la perversidad moral deli
berada.

D) Pecados de tipo religioso:
     (a) La inhumanidad en las prácticas religiosas: El Se
ñor condenó la actitud de los fariseos respecto a la ley del sábado, porque les llevaba a la inhumanidad, citándoles las palabras de Oseas "misericordia quiero y no sacrificio" (Mt. 12:7); rechazó la crítica que le hacían por asociarse con pecadores (Le. 7:44-47); condenó la costumbre del "corbán", como un modo de eludir las obligaciones para con sus padres (Mt. 15:1-9).
     (b') La ostentación religiosa. En Mt. 7 condena la limos
na, la oración y el ayuno hechos en público con el propósito de ganarse la admiración de los hombres. Recomienda la devoción secreta.
     (c) La opresión. Condenó la ganancia por medio de la religión, cuando purificó el Templo, y acusó a los escribas de robar a las viudas (Me. 12:40).
     (d') La hipocresía (Esta palabra debe su origen al griego hypokrínomai que significa replicar en el teatro, representar en escena, desempeñar un papel, fingir. De ahí que hipócrita significa comediante). El Señor la llama ceguera ("guías cie
gos" —Mt. 23:16,24; "ciegos" —Mt. 23:17,19, 26). Los fariseos se habían engañado a sí mismos, pensando que eran justos por sus muchas obras. El Señor quiere mostrarles la inconsecuencia de su conducta (Mt. 23:16ss.). Como dice L.H. Marshall, "Era el producto de un falso concepto de la religión, que ponía el énfasis en el rito más que en la vida, en la letra más que en ei espíritu, en la tradición y en la costumbre más que en la verdad".20 Su culpa consistía en su insistencia en que tenían razón (Jn. 9:41).21.

CUESTIONARIO:

1. ¿Qué forma adoptan las enseñanzas éticas de Jesús? —
2. ¿Cómo pueden dividirse las enseñanzas éticas de Jesús? —
3. ¿Cuáles son los diferentes tipos de su enseñanza positi
va? —
4. ¿En qué clase de pecados se centra principalmente su enseñanza ética negativa?

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