Introducción al pentateuco.


Capitulo .V
Resumen;  Pentateuco
1. Nombre Los cinco primeros libros de la Biblia (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) son generalmente conocidos bajo el nombre global de Pentateuco. Teujos es una palabra griega que significa el «estuche» en el que se guardaba un rollo de papiro; más tarde pasó a significar «volumen», «libro ». Por eso, Pentateucos (biblos) equivale a «el libro compuesto de cinco volúmenes». De esta expresión griega viene la latina Pentateuchus, y de ella procede la nuestra, Pentateuco.
Naturalmente, los judíos de lengua hebrea no usan esta terminología. Se refieren a los cinco primeros libros como la «ley» (Tora), «la ley de Moisés», «el libro de la ley», «el libro de la
Ley de Moisés», subrayando con ello el contenido legal de estos libros, especialmente del Deuteronomio.

2. Contenido A primera vista, el Pentateuco ofrece un conjunto bastante armónico, que abarca desde la creación del mundo (Gn 1) hasta la muerte de Moisés (Dt 34). A grandes rasgos, cuenta los orígenes de Israel, desde sus remotos antecedentes patriarcales hasta que se convierte en un pueblo numeroso que recibe de Dios los grandes dones de la libertad y la alianza, y está a las puertas de la tierra prometida.
Se trata, pues, de una obra básicamente narrativa, «histórica », aunque también contiene amplias secciones legales (parte del Éxodo, todo el Levítico, gran parte del Deuteronomio). Su
Contenido podemos esbozarlo de la siguiente forma.
1. Historia de los orígenes (Gn 1-11)
2. Los patriarcas (Gn 12-50)
3. Opresión y liberación (Ex 1,1-15,21)
4. Primeras etapas hacia la tierra prometida (Ex 15,22- 18,27)
5. En el monte Sinaí (Ex 19 - Nm 10,10)
6. Del Sinaí a la estepa de Moab (Nm 10,11-21,35)
7. En la estepa de Moab (Nm 22 - Dt 34)

3. ¿Escribió Moisés el  Pentateuco?
La tradición judía, el Nuevo Testamento, y la Iglesia durante muchos siglos, han atribuido el Pentateuco a Moisés. Resulta difícil imaginarlo buscando papiro y tinta en medio del desierto para poner por escrito unos recuerdos tan extensos.
¿Cómo llegaron los antiguos a este convencimiento? El punto de partida podemos verlo en ciertas afirmaciones sueltas que presentan a Moisés escribiendo. En Ex 17,14, después de la batalla contra los amalecitas, recibe esta orden de Dios: «Escríbelo en un libro de memorias». Poco más tarde, cuando nos encontramos en el monte Sinaí, se dice: «Entonces Moisés puso
Por escrito todas las palabras del Señor» (Ex 24,4). Más aún, incluso las etapas del desierto se dice que las fue consignando por escrito: «Moisés registró las etapas de la marcha, según la orden del Señor» (Nm 33,1-2). Por último, al final del Deuteronomio se indica tres veces en el mismo capítulo la actividad
Literaria de Moisés: «Moisés escribió esta ley y la consignó a los sacerdotes levitas» (Dt 31,9). «Aquel día, Moisés escribió este cántico y se lo hizo aprender a los israelitas» (Dt 31,22).
«Cuando Moisés terminó de escribir los artículos de esta ley hasta el final...» (Dt 31,24). Si había llevado a cabo una tarea tan variada -memorias de guerra, leyes, diario de viaje, cantos nadie mejor que él para haber redactado todo el Pentateuco. La escasez de tinta y papiro no representa problema.
«Para Dios nada es imposible».
La Pontificia Comisión Bíblica mantiene que Moisés es el autor sustancial del Pentateuco, aunque pudo utilizar fuentes anteriores y ser ayudado en la redacción definitiva por otros autores. Son ganas de salvar lo insalvable.
Hoy día, una de las pocas cosas que se pueden dar como absolutamente
Ciertas en la investigación bíblica es que Moisés no escribió el Pentateuco. ¿Cómo se justifica este cambio tan radical?

4. Argumentos contra la  teoría tradicional
Podemos agruparlos en los siguientes apartados, en los que cito algunos ejemplos.
El catálogo completo sería interminable.
a) Cortes y tropiezos en la narración

Al relato de la creación (Gn 1,1-2,4a) sigue otro relato
Que vuelve a los orígenes y se expresa en categorías muy distintas
(Gn 2,4b-24).
Después del nacimiento de Set (Gn 4,26), se vuelve a los
Orígenes de Adán (Gn 5,1).
En Ex 19,24s, Dios ordena a Moisés que baje del monte
Y suba de nuevo con Aarón. Pero el relato se interrumpe para dar paso al decálogo.
Estos ejemplos, que podrían multiplicarse hasta la saciedad, Son impensables si la obra ha sido escrita por la misma persona.

b) Tradiciones duplicadas y triplicadas
- Dos relatos de la creación (Gn l,l-2,4a; 2,4b-24).
- Dos descendencias de Adán (Gn 4 y 5).
- Dos relatos del diluvio, mezclados en Gn 6-9.
- Tres veces la esposa en peligro (Gn 12,10ss; 20; 26).
- Dos pactos de Dios con Abrahán (Gn 15 y 17).
- Dos relatos de la vocación de Moisés (Ex 3 y 6).
- Dos promulgaciones del decálogo (Ex 20 y Dt 5).
- Ley sobre los esclavos (Ex 21 y Dt 15,12-28).
- Leyes sobre homicidio (Ex 21; Dt 19; Nm 35).

c) Tradiciones distintas e incluso opuestas
En Gn 1, Dios crea al hombre y la mujer al mismo tiempo, como culmen de la creación; en Gn 2 crea al hombre antes que a los animales, y por último a la mujer.
- En Gn 6,19s se ordena a Noé introducir en el arca una
pareja de cada viviente; en 7,2 se trata de siete parejas de animales
puros y una de impuros.
- En Gn 7,6s tiene lugar el diluvio, y Noé entra en el arca; en 7,10 se dice que el diluvio ocurrió una semana más tarde. En 7,11 vuelve a hablarse de los comienzos del diluvio y en 7,13 de la entrada de Noé.

- En Gn 37,28, los madianitas sacan a José del pozo donde lo habían metido sus hermanos, lo venden a los ismaelitas, y éstos lo llevan a Egipto. En 37,36 son los madianitas quienes lo venden en Egipto a Putifar. Y en 39,1, Putifar lo compra a los ismaelitas.

d) Anacronismos
- En Gn 12,6 y 13,7 se dice: «en aquel tiempo habitaban allí los cananeos». El autor supone que quienes habitan ahora la tierra son los israelitas. La afirmación carece de sentido en tiempos de Moisés.

- En Gn 21,34; 26,14.15.18; Ex 13,17 se menciona a los filisteos, que ocuparon el territorio después de la muerte de Moisés.

- En Gn 36,31 se habla de los reyes edomitas que existieron «antes de que los israelitas tuvieran rey»; quien escribe esta frase conoce la existencia de monarcas en Israel, cosa que sólo ocurrió dos siglos después de la muerte de Moisés.

e) Diferencias de vocabulario
- En algunos textos se da a Dios el nombre genérico de Elohím; en otros, su nombre concreto, Yahvé. Esta distinción, que al profano puede parecer intrascendente, fue la que permitió el análisis inicial de las fuentes del Pentateuco.

- Al monte donde Dios se revela se lo llama en unos casos Sinaí y en otros Horeb.

- El suegro de Moisés se llama Ragüel en Ex 2,18 y Jetró en Ex 3,1; 18,1.2.6.12.

f) Diferencias de estilo
El libro del Deuteronomio se caracteriza por un estilo oratorio,  retórico y ampuloso, típico de ciertas formas de predicación o exhortación. Ciertas partes del Pentateuco poseen un estilo preciso y seco, con frases que se repiten machaconamente, como en el primer relato de la creación (Gn 1).
Otras secciones presentan un estilo narrativo ágil y vivaz; analizan la psicología de los personajes, hablan de Dios como si fuese un hombre que se pasea por la tarde, come, etc. (antropomorfismos)

Todos estos argumentos, que podrían multiplicarse, han creado la profunda convicción de que el Pentateuco no pudo ser escrito por un solo autor, Moisés. Se advierte un proceso de formación muy largo y complejo, que hasta el día de hoy no ha sido suficientemente clarificado. Lo más probable es que nunca lo conozcamos con seguridad. Pero es interesante tener una idea sumaria de las hipótesis que se han formulado sobre este problema.

5. ¿Cómo se formó el lago?
El Pentateuco es como el lago de nuestra historia. Durante siglos, la gente le ha sacado partido de forma sencilla, disfrutando con las andanzas de los patriarcas, sufriendo con la opresión del pueblo en Egipto, gozando del relato prodigioso de las plagas, imaginando la dura marcha por el desierto, aprendiendo la voluntad de Dios revelada en el Sinaí. Nadie se preocupaba de cómo se formó el lago. Los viejos lo explicaban por una especie de gota fría, un torrente impetuoso caído del cielo sobre la mente inspirada de Moisés. Pero aumentaron los conocimientos científicos, se descubrieron huellas de antiguos ríos que terminaban en el lago, incluso investigaciones submarinas creyeron demostrar la existencia de lagunas anteriores en aquella zona. Y así se formularon las diversas hipótesis que enumero a continuación. No es preciso
Conocerlas a fondo. Basta recordar las distintas imágenes que empleo para explicarlas.

a) Hipótesis de los ríos
(Teoría documentaría)
Recogiendo nuestra metáfora inicial, Astruc no estudia todo el lago, sólo una quinta parte del mismo. Y lo ve formado por dos ríos principales y diez  secundarios. Pero fue Moisés quien los encauzó. La teoría tradicional no debe asustarse demasiado. Pero Astruc ha percibido la enorme complejidad del
Problema. Sólo basta seguir investigando.

b) Hipótesis de las lagunas
(Teoría fragmentaria)
A diferencia de Astruc, estos autores no se limitan al Génesis, sino que amplían su estudio a todo el Pentateuco, concediendo especial importancia a las secciones legales. Llegan a la conclusión de que este conjunto de libros no se formó a partir de documentos (los ríos que recorren un largo camino), sino de fragmentos sueltos (las lagunas que los submarinistas descubrieron bajo el  lago). De aquí el nombre de la teoría.  Y este trabajo no lo llevó a cabo Moisés. Para Vater, la laguna principal es el Deuteronomio, escrito en tiempos de David y Salomón (siglo X a.C.). Más tarde se le unieron otras secciones
Históricas y legales. El lago tardó en formarse cuatro siglos, hasta que adquirió su aspecto actual poco antes del destierro de Babilonia (siglo VI).

c) Hipótesis de ríos y afluentes
(Teoría complementaria)
Parece que las revoluciones le sientan bien a la ciencia bíblica. Mientras tiene lugar la de 1830, Ewald va elaborando una nueva teoría, que expone en 1831. Ante todo, no cree que podamos limitarnos a los cinco primeros libros de la Biblia. El lago es más grande de lo que parece. Hay que incluir también el libro de Josué, que cuenta la conquista de la tierra, anunciada a los patriarcas desde el Génesis. Por eso, no habla de Pentateuco (cinco libros), sino de Hexateuco (seis libros).
Este nuevo lago, de proporciones mayores que el anterior, se basa en un gran río, un «documento Elohísta», al que da este nombre porque llama a Dios Elohim. Y en él desembocaron más tarde un documento que usaba el nombre de Yahvé y otros documentos más. Pero se trata de afluentes, no de ríos, que
poco a poco van engrosando el cauce principal del Elohísta. Posteriormente, Ewald cambió de opinión, admitiendo dos relatos Elohístas y uno Yahvista. Admite la hipótesis de varios ríos (Astruc), completándola con la de los afluentes.

d) Hipótesis de los cuatro ríos
(Nueva hipótesis documentaría)
Fue formulada por Hupfeld en 1853. Este autor se limitó a estudiar el libro del Génesis y descubre en él tres estratos narrativos, cada uno completo y homogéneo: el original Elohísta, una obra Elohísta posterior, y otra que usa el nombre de Yahvé.
Finalmente, un redactor unificó estos tres documentos. Sus sucesores extienden el estudio a todo el Pentateuco y distinguen cuatro documentos básicos, en el siguiente orden cronológico: Sacerdotal (P), Elohísta (E),Yahvista (J) y       Deuteronómico (D).

6. Discusiones posteriores
El sistema de Wellhausen encontró al principio bastante oposición en los sectores conservadores protestantes y católicos (donde hay que notar como honrosa excepción al dominico Lagrange), y cada vez mayor aceptación entre los científicos. Sin embargo, el paso del tiempo ha provocado un cambio de situación. Mientras hoy día se puede decir abiertamente que Moisés no escribió el Pentateuco, y que éste se formó a partir de cuatro documentos básicos, los científicos muestran cada vez más reservas con respecto al sistema global o con respecto a algunos de sus puntos. Sería extensísimo y complicado informar
Sobre todas las investigaciones posteriores. Me limito a ciertos datos de mayor interés.

a) Los ríos no son tan claros,
Se buscan afluentes
En primer lugar, algunos autores advierten que los cuatro documentos no son tan homogéneos como parece a primera vista. Por eso, comienzan a distinguir Jl, J2, J3, Pg, Ps ..., hasta diseccionar el Pentateuco en una lista casi interminable de siglas. Este método encontró relativamente poca aceptación.

b) Descubren un nuevo río
Más éxito ha tenido la distinción de una nueva fuente, anterior a las cuatro delimitadas por Wellhausen. Smend la llamó Jl, Pfeiffer S (por considerarla originaria del Sur), Morgenstern K (Kenita), Fohrer N (Nómada), Eissfeldt L (Laica). Pero
Son bastantes los autores que se niegan a admitir este quinto río.

c) Desaparecen ríos antiguos
Por el contrario, hay autores que niegan la existencia de alguna de las fuentes indicadas por Wellhausen. La batalla más dura se ha dado contra el documento Elohísta (E). Volz y Rudolph le dedicaron un estudio especial en 1933, y dicen que
No se trata de un documento independiente, sino de un complemento o reelaboración de la tradición Yahvista.

d) Se discuten las fechas
En que nacieron los ríos
También las fechas propuestas por Wellhausen para los distintos documentos han sufrido cambios. Por ejemplo, Procksch sitúa P antes del exilio, y Kapelrud hacia el 550. Kennet considera D postexílico. En cuanto a J, la mayoría de los autores tiende a situarlo un siglo antes, en tiempos de Salomón (siglo X). Pero resulta significativo que dos de las obras más recientes sobre el tema sitúen al Yahvista mucho más tarde. Por lo que respecta al Elohísta, entre quienes admiten su existencia, alguno lo fecha en el siglo X, relacionándolo con el cisma de Jeroboán.

e) Se piensa en un laguito
Del que nacieron los ríos
Al margen de las fuentes, Cross postula la existencia de un «ciclo épico» 9 anterior a J y E, y en el que se basaron estos documentos.

f) Discusión sobre la longitud
Y el caudal de los ríos
Por último, conviene saber que ni siquiera los autores que siguen a Wellhausen coinciden plenamente a la hora de delimitar con exactitud qué episodios o versos pertenecen a cada una de las fuentes. Una teoría bastante aceptada puede verse en J. Schreiner, Palabra y mensaje del Antiguo Testamento, 496- 501. Más claro y pedagógico es el folleto Gráfico en color de las fuentes del Pentateuco, tomado del libro de P. F. Ellis, Los hombres y el mensaje del Antiguo Testamento (Sal Terrae, Santander 1970).

7. Conclusiones de un Escéptico
Los datos anteriores, que demuestran la falta de unanimidad entre los comentaristas, ha provocado la durísima reacción de Rendtorff 10. Según él, la aceptación de la teoría de Wellhausen es más aparente que real. En el fondo, no hay dos autores que coincidan, y las contradicciones se dan incluso en temas de suma importancia (mensaje teológico del Yahvista, delimitación de la obra, finalidad, etc.). Lo más sensato es terminar de una vez con la hipótesis de los documentos.
Quizá el error de Rendtorff consista en querer sustituir un método por otro. Y las investigaciones de los últimos siglos deberían animarnos a abandonar esta temática de los orígenes del Pentateuco. No sabemos a ciencia cierta cómo se formó. Por eso, es preferible dedicarse a un tipo de lectura que tenga en cuenta el resultado final, los cinco libros actuales, no el proceso de formación de la obra”. No se trata de volver a visiones simplistas, faltas de espíritu crítico, que soslayan las
Dificultades cerrando los ojos ante ellas. Se trata de aceptar lo irremediable.

Lo anterior no impide que las Introducciones al Antiguo Testamento dediquen buen número de páginas a J, E, D y P. Reconozco que, a veces, es preciso hablar de tradiciones yahvistas, elohístas, sacerdotales y deuteronómicas para dejar claro
que el Pentateuco no es un bloque compacto y homogéneo. Pero no debemos ser demasiado optimistas, para no caer en posturas tan ingenuas como las de quienes pensaban que Moisés escribió el Pentateuco.

8. El lago se transforma  en palacio
Para explicar mejor mi punto de vista, prefiero cambiar de metáfora. Los autores antiguos que dieron forma final al Pentateuco emplearon materiales muy diversos. A lo largo de siglos fueron construyendo un palacio impresionante a primera vista. Pero, cuanto más se lo visita, más nos desconcierta. Encontramos pasadizos sin salida, habitaciones adornadas con motivos de otras épocas, escaleras que no conducen a ningún sitio, estilos arquitectónicos distintos, ventanas cegadas y muros casi derruidos. La tentación de la ciencia bíblica ha sido desmontar el palacio para distribuir sus materiales en tres, cuatro o cinco bloques. Si resistimos a esta tentación, conseguiremos dos grandes cosas: que el edificio se mantenga en pie, y advertir la unidad y belleza de la estructura a pesar de la amalgama de materiales, estilos y épocas.


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