¿Como, pues, se justifica el hombre con Dios?

¿Cómo, pues, se justifica el hombre con Dios?-- Job 25:4

INTRODUCCIÓN
     Eran Jóvenes típicos; habían estado disfrutando en un club juvenil. El lugar había estado muy animado, lleno de música y movimiento, pero ya el tocadiscos había enmudecido y la cháchara y el ruido casi muerto. Al comenzar a hablarles de la necesidad de la fe personal en Dios, fueron poco a poco poniéndose más y más serios. Llegó por fin la oportunidad para hacer preguntas.
El líder del club comenzó: “Se me ocurre una pregunta, pero antes de hacerla quiero dejar bien sentado. No soy cristiano; por lo menos no me atrevería a considerarme cristiano. Pero sí, soy un verdadero buscador.”
Ya no recuerdo cual fue la pregunta, pero lo que sí recuerdo es la imagen de un joven serio, suficientemente honrado como para sintetizar su actitud frente a la religión en general (y ante el cristianismo en concreto) diciendo “soy un verdadero buscador”.
¡Creo que también Ud. es buscador!
Después de todo, probablemente ni siquiera hubiera leído hasta este punto a no ser que quisiera encontrar respuesta a las preguntas más importantes de la vida, preguntas acerca de Dios, la vida, la religión, la fe.
Quizá nunca ha sido persona religiosa, pero la situación del mundo de hoy, o algo que ha sucedido en su familia o en su propia vida lo ha impulsado a pensar en Dios.
Quizá en la infancia le enseñaron que había que ir a la Iglesia o a la Escuela Dominical, pero llego el día en que dejo de asistir. Ahora se ha empezado a preguntar si después de todo quizá eso tenga algún valor. Quizá sigue yendo a la Iglesia, pero le parece terriblemente aburrida, sin verdadera fuerza ni significado mas representación externa que experiencia personal.
Quizá el cristianismo no signifique nada para Ud. Cuando piensa en “la Iglesia”, se imagine un edificio en el que la gente se bautiza, se casa, o es enterrada.
Quizá conoce a alguien que no solo es religioso sino que dice ser verdadero cristiano, y cuya vida es tan claramente diferente de la de Ud., que ha comenzado a hacerlo pensar.
Quizá desea creer, pero nunca parece encontrar el tiempo para dedicarse a pensar suficientemente en la religión, y buscar una solución específica y detallada.
¡Pero sí es buscador!
Este libro ha sido escrito para buscadores, para personas que quieren pensar en forma ecuánime y sincera, en el problema general de su relación con Dios. No se trata de un examen de las distintas religiones que concluiría diciendo “Ahora escoja la que mas le guste”. No es un tratado científico, que presenta la religión en ecuaciones y la fe en fórmulas. No es una colección vaga y superficial de varios puntos de vista.
Es un libro sencillo y directo que muestra como una persona que busca sinceramente a Dios lo puede encontrar.
¡Este libro ha sido escrito para Ud.!
I. La Verdad
De ahora en adelante voy a citar con frecuencia la Biblia, y a buscar en ella las verdades básicas que constituyen el fundamento de todo lo que voy a decir en este estudio. Quizá todavía alguno de ustedes no crean en la Biblia o quizá duden de mucho de lo que contiene. Esto no me sorprende; muchos experimentamos la misma dificultad, pero los verdaderos buscadores están dispuestos a examinar lo que la Biblia dice. Después de todo, si uno quiere ubicar una ciudad determinada, mira un mapa de la región específica; si uno quiere averiguar el numero de teléfono de una persona, mira en el directorio telefónico. Así también, si uno quiere saber algo acerca de Dios y de la religión con El, lo sensato y sincero es examinar el único libro en el mundo que en miles de ocasiones dice que Dios es su autor.
Ese libro es la Biblia.
Quizá hasta ahora no se hayan dado cuenta de que la Biblia habla con tanta claridad, pero así es. Cerca de 4000 veces en la primera parte de la Biblia, el A.T., encontraremos expresiones como el Señor habló, la Palabra del Señor, el Señor orden", el Señor dijo, Dios habló de esta manera, y así sucesivamente. Si pasa a la segunda parte de la Biblia, el N.T., encontrará que las muchas afirmaciones parecidas que se hallan en el mismo, están sintetizadas así:
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para reargüir, para corregir, para instruir en justicia” 2TIM.3:16.
¿Pero hay que admitir esto? Acaso la Biblia no la pudieron haber escrito hombres muy bien intencionados, guiados por el deseo de difundir sus enseñanzas por todo el mundo, u hombres malvados guiados por motivos falsos? No han faltado sugerencias y opiniones a este respecto: alguien calculó en cierta ocasión que entre 1850 y 1910 expertos bíblicos habían sugerido 747 explicaciones sobre el origen de la misma. Pocas veces se encuentran dos iguales, y la mayor parte son contradictorias, sin embargo, todos los argumentos en contra de la autenticidad divina de la Biblia no responden a un simple razonamiento lógico. John Wesley, fundador de la Iglesia Metodista Inglesa en el siglo XVIII, lo presenta así:
“La Biblia debe ser fruto de hombres buenos o ángeles, de hombres malos o demonios, o de Dios. No puede ser fruto de hombres buenos o ángeles, porque no hubieran querido ni podido escribir un libro e incluir en él mentiras mientras lo escribían, diciendo ¡Así dice el Señor! cuando era invento suyo. No puede ser fruto de hombres malos o demonios, porque estos no hubieran podido escribir un libro que manda el bien, prohíbe todo pecado, y condena sus almas al infierno por toda la eternidad. Por tanto, la Biblia debe ser fruto de la inspiración Divina”.
Existen otras muchas formas de demostrar que la Biblia es la Palabra de Dios, pero exponerlas todas requeriría volúmenes. Le pido, como a verdadero buscador, que acepte lo que la Biblia misma dice, a saber, que es la Palabra de Dios, y que someta a prueba dicha afirmación examinando sus enseñanzas con mente abierta.
Si se acepta la Biblia como la Palabra de Dios, se desprenden dos cosas: 
En primer lugar, la Biblia es completamente verdadera.
Muchos tienen una idea equivocada de la Biblia porque no aciertan a comprender qué es. Es una colección de 66 libros, salidos de la pluma de 40 autores durante un período de más de 1600 años. Tiene un tema central, expresado en muchas formas diferentes. Incluye historia, profecía, poesía, ética, filosofía y ciencia, y en cada una de estas cosas es infaliblemente verdadera. Tomemos dos ejemplos.
La Biblia contiene bastante historia. ¿Es exacta? Sir Isaac Newton, padre de la ciencia moderna, no dudó de ello. En cierta ocasión dijo: Hay más señales de autenticidad en la Biblia que en ninguna historia profana. Escuche ahora al profesor Robert Dick Wilson de Princeton, EUA., quien dedicó 15 años al estudio de lenguas y dialectos orientales, y 15 años al estudio de manuscritos y versiones antiguas de la Biblia. Dice “la historia que hay en la Biblia es fidedigna, mientras que en los documentos profanos la inexactitud y falta de confiabilidad son casi universales”.
La Biblia no es, básicamente, un tratado científico, aunque si incluye afirmaciones que se pueden considerar desde un punto de vista científico. ¿Son exactas? Escuche al Dr. Irwin Moon, Director del Instituto Moody de Ciencias, Los Angeles. La he examinado muchas veces palabra por palabra, desde el principio hasta el fin, y, por lo que a mi respecta, no hay en las páginas de este libro (La Biblia) ni una sola inexactitud, contradicción, absurdo o error científico.
Ningún experto ha podido demostrar jamás la falsedad de una sola afirmación de la Biblia. Lo que la Biblia dice acerca de cualquier tema es verdadero, y la Biblia es básicamente un libro acerca de Dios y de nuestra relación con El, el tema que a usted le debe preocupar en este momento. Así lo presenta el SALMO 19:7-9.
“La ley de Jehová es perfecta; restaura el alma. El testimonio de Jehová es fiel; hace sabio al ingenuo. Los preceptos de Jehová son rectos; alegran el corazón. El mandamiento de Jehová es puro; alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio; permanece para siempre. Los juicios de Jehová son verdad; son todos justos.”
 En segundo lugar, La Biblia es completamente verdadera.
Mucha gente cree vagamente que la Biblia es el libro de Dios, pero sospechan que ya ha pasado de moda. Después de todo, dicen, vivimos en el siglo de la ciencia, e incluso las porciones más recientes de la Biblia fueron escritas ya hace cerca de 2000 años Pero, ¿por qué implicaría esto que ya ha pasado de moda? La verdad nunca cambia., y la Biblia dice ser, no sólo completamente, sino también constantemente, verdadera:
“Hace mucho que he conocido tus testimonios, los cuales estableciste para siempre”. Salmo 119:152.
“La hierba se seca, y la flor se marchita; pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”. Isaías 40:8.
Eso responde a la extraña argumentación de que la ciencia a desmentido a la Biblia.. ¿Cómo puede la verdad, desmentir a la verdad? Ninguna verdad a la que se llega por medio de la investigación científica puede desmentir verdades descubiertas anteriormente, ya en el mismo campo, ya en cualquier otro. Los teoremas y opiniones de los hombres cambian constantemente, a menudo debido a descubrimientos nuevos, pero la verdad es única y definitiva. Si la Biblia fuera una colección de ideas de hombres acerca de la religión, incluso ideas de hombres buenos y santos, entonces podríamos decir que tales ideas han pasado ya de moda o que son erróneas. Pero los autores humanos de los 66 libros escribieron estos por inspiración directa de Dios, en una forma especial, de modo que podemos llamarlos la Palabra de Dios.
¿Ve la importancia de esto en su búsqueda de Dios? Significa que Dios se revela así mismo hoy, por medio de la páginas de la Biblia, en una forma tal que se le puede encontrar y conocer. En palabras de la misma Biblia:
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” Romanos 10:17.
“Las Sagradas Escrituras te pueden hacer sabio para la salvación” 2Timoteo 3:15.
¿Es usted un verdadero buscador? Entonces deje de lado sus prejuicios e ideas preconcebidas. Acuda a la Biblia y pida a Dios, que le haga ver claramente su verdad. ¿Esto es lo que desea? Entonces deténgase a reflexionar en ello con calma. Pero antes de hacerlo, escuche esta promesa maravillosa que Dios hizo al pueblo de Israel, y puede ser también que a todos los que le buscan con sinceridad:
Dios eterno y Todopoderoso, no estoy en contacto contigo, y necesito encontrarte, si quiero que mi vida llegue a tener verdadero significado. Hay muchas cosas en la Biblia que no entiendo. Haz que pueda acudir a ella con mente abierta. Háblame por medio de lo que lea, mostrándome quien eres, y cómo puedo llegar a conocerte. Ayúdame a buscarte con todo el corazón y a encontrarte.
¿Es esto lo que desea? Entonces deténgase a reflexionar en ello con calma.
Ahora lea esta oración de nuevo, aprópiesela, desde lo más profundo del corazón. Pero antes de hacerlo, escuche esta promesa maravillosa que Dios hace a todos lo que lo buscan con sinceridad:
“Y me buscareis y me hallareis, porque me buscareis de todo vuestro corazón” Jeremías 29:13.
II. El Problema
¿Que le sugiere la palabra religión? ¿Quizá el edificio de una iglesia? ¿Un sacerdote o pastor? ¿O alguien que ora y trata de vivir bien? ¿Algún rito o ceremonia en una iglesia o templo?
La religión es universal y todo el mundo tiene ciertas ideas acerca de la misma. La Enciclopedia de Religión y ética abarca 13 volúmenes enormes, y aún así cubre solo una fracción de las expresiones religiosas del hombre. Como William Blake dijo en cierta ocasión, “El hombre debe tener alguna religión y la tiene”.
¿Pero, por qué? ¿Qué significa lo que alguien dijo de que “El hombre es un animal religioso?
La clave está en la palabra religión. Viene de dos palabras latinas, “re” y “ligare", que significa “volver a atar”. La religión se ocupa de la necesidad más profunda del hombre, que es la de “volverse a atar” a Dios. La ciencia, la educación, los bienes materiales o el placer físico nunca pueden proporcionar a nadie satisfacción definitiva. Solo cuando el hombre está “atado de nuevo” con Dios llega a conocer la plenitud completa. Como Agustín dijo hace mucho tiempo, “Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en ti”.
Escuche la forma en que los escritores bíblicos expresaron este anhelo;
“Mi alma tiene sed de Dios, del dios vivo” Salmo 42:2.
“Mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo.” Salmo 84:2.
“Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.” Juan 14:8.
Al reconocer que ésta es la necesidad más profunda del hombre nos conduce a pensar cuidadosamente en el problema de satisfacerla.
Pero si hallar a Dios es lo más importante en la vida ¿por qué tanta gente fracasa caminando por la vida sin una relación dinámica con Dios?
¿Cuál es el problema?
Vimos antes que religión significa “volver a atar", y la necesidad más profunda del hombre es volver a ponerse en contacto con Dios. Pero, ¿ha perdido el hombre realmente el contacto? ¿No somos todos hijos de Dios? ¿Es tan grave el problema? Las respuestas a estas preguntas se encuentran cuando se lee la Biblia con el afán de descubrir algo de la persona, naturaleza y carácter tanto de Dios como del hombre. 
Primero, ¿Qué es Dios?
En un libro reciente un escritor moderno muestra cómo mucha gente tiene una idea completamente inadecuada de Dios. Algunos lo ven sólo como Policía, Padre Irritado o Anciano Bonachón. Para hallar la verdad acudimos a la Biblia, y entre las muchas cosas que nos dice de él, las siguientes son las que más importa examinar por el momento.
1. Dios es personal. Dios no es “una cosa", un “algo", un “poder” o “influencia”. Es el Dios vivo que piensa, actúa y siente. En Jeremías 10:1-9, se nos habla de la necedad de los hombres que adoran a ídolos de madera y metal: luego continúa.
“Pero Jehová es el verdadero Dios; él es el Dios vivo y el Rey eterno.” Jeremías 10:10.
2. Dios es Plural. Si bien hay un sólo Dios, se ha revelado a sí mismo en tres personas distintas, conocidas juntas como la Trinidad - Padre, Hijo y Espíritu Santo. Resulta imposible explicar o entender, esto, pero la Biblia afirma que cada una de estas tres personas es verdadera e igualmente divina. El Padre es Dios, Efesios 4:6, dice que hay “un Dios y Padre de todos"; el Hijo es Dios, Juan 1:1, dice que “el Verbo (Jesús) era Dios"; el Espíritu Santo es Dios, se le describe como “el Espíritu del Señor” 2ª Corintios. 3:18. A veces se les menciona juntos, mostrando con ello tanto su igualdad como su divinidad, como en 2ª Corintios. 13:14, que dice “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu santo sean con todos vosotros. Amen.”
3. Dios es eterno. Para decirlo del modo más sencillo posible, nuca tuvo principio. No fue creado, no nació, ni evolucionó. Las primeras palabras de la Biblia son “En el principio creó Dios” (Génesis 1:1), y esta misma verdad se pone de relieve en muchos otros lugares, como éstos:
“Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde la eternidad hasta la eternidad, tú eres Dios.” Salmo 90:2.
“Tu reino es reino de todos los siglos, y tu dominio es de generación en generación.” Salmo 145:13.
"Yo soy el Alfa y la Omega", dice el Señor Dios, “el que es, y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” Apocalipsis 1:8
4. Dios es Independiente. Dios es el único verdaderamente independiente. La vida que tiene no le fue dada. Su poder no fue adquirido. Su sabiduría no fue aprendida. Su conocimiento no fue adquirido, el apóstol Pablo en cierta ocasión habló de la independencia de Dios en esta forma:
“Este es el Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él. Y como es Señor del cielo y de la tierra, él no habita en templos hechos de manos, ni es servido por manos humanas como si necesitase algo, porque él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.” Hechos 17:24,25.
Escuche otra vez lo que Pablo escribe acerca del mismo tema:
“¡Oh la profundidad de las riquezas, y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos! Porque: ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién llegó a ser su consejero? ¿O quién le ha dado a él primero para que sea recompensado por él? Porque de él y por medio de él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” Romanos 11:33-36.
Ahí se habla de Dios como de la fuente grandiosa, gloriosa e independiente de toda vida, sabiduría, poder y conocimiento.
5. Dios es Soberano. El rey David de Israel ha sido descrito como uno de los hombres más grandes que hayan existido, y fue él quien dijo esto:
“David bendijo a Jehová a la vista de toda la congregación. Y dijo David: ¡Bendito seas tú, oh Jehová Dios de Israel, nuestro Padre desde la eternidad y hasta la eternidad! Tuyos son, oh Jehová, la grandeza, el poder, la gloria, el esplendor y la majestad; porque tuyas son todas las cosas que están en los cielos y en la tierra. Tuyo es el reino, oh Jehová, y tú te enalteces como cabeza sobre todo. Las riquezas y la honra provienen de ti. Tú lo gobiernas todo; en tu mano están la fuerza y el poder, y en tu mano está la facultad de engrandecer y de fortalecer a todos. Y ahora, oh Dios nuestro, nosotros te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre.” 1a Crónicas 29:10-13.
Se nos enseñar aquí que Dios es el soberano de todo el universo. Controla todos los elementos del tiempo y del espacio. Pablo dice que Dios “hace todas las cosas según el designio de su voluntad” Efesios 1:11; es decir Dios hace lo que quiere, y nada puede impedirle que lo haga. En Dios no hay accidentes ni sorpresas. La historia es la realización de la voluntad inalterable de Dios. La Biblia nos enseñar que Dios está al mando y control incluso del mal con el que nos enfrentamos cada día: “nuestro Dios está en los cielos, todo lo que quiso ha hecho” Salmo 115:3. ¡DIOS ES SOBERANO!
6. Dios es Santo. Carece por completo de falta o defecto, de tacha o mancha. La palabra “santo” es la única descripción de Dios que en la Biblia aparece reforzada tres veces. El profeta Isaías tuvo en cierta ocasión una visión extraordinaria de la gloria de Dios, y describe como vio a los ángeles que adoraban a Dios y exclamaban “Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” Isaías 6:3. Hay otros versículos que subrayan la misma verdad:
“¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en hazañas dignas de alabanza, hacedor de maravillas?” Éxodo 15:11.
“¡Exaltad a Jehová nuestro Dios! Postraos ante su santo monte, porque santo es Jehová, nuestro Dios.” Salmo 99:9.
“Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas.” Juan 1:5.
“Oh Señor, ¿quién no temerá y glorificará tu nombre? Porque sólo tú eres santo. Todas las naciones vendrán y adorarán delante de ti; porque tus juicios han sido manifestados.” Apocalipsis 15:4.
¡Que concepto tan sobrecogedor de Dios!, y la Biblia nos dice mucho más que no se puede mencionar aquí. Dios es omnisciente; tiene conocimiento perfecto de todas las cosas pasadas, presentes y futuras; no está limitado por el tiempo o el espacio, ni al tiempo ni al espacio; es inmutable; es perfectamente justo en todo lo que hace.
¡Este es el Dios con quien tenemos que ver!
Hoy día muchos emplean el Nombre de Dios, ya sea como juramento, ya como broma. Otros hablan de El a la ligera, como de paso o como si fuera su igual. Dudan de sus juicios, critican sus actos, le reprochan lo que les sale mal. No cabe duda de que estamos frente a una ignorancia peligrosa. 
Segundo, ¿Qué es el hombre?
El hombre tiene un concepto demasiado bajo de Dios, pero por otro lado tiene una opinión demasiado elevada de sí mismo.. Recientemente, estudiantes universitarios de Dinamarca y Yugoslavia discutieron la idea, “La civilización le debe más a la religión que a la ciencia”. Uno de los oradores, al oponerse a esta idea, dijo “El hombre con la ciencia en la mano, se ha convertido en el creador, dueño y esencia misma del universo”. Un mirada superficial al mundo que nos rodea, con sus guerras, derramamiento de sangre, odios, violencia, sufrimientos y otros muchos problemas que quedan por resolver, debería ser suficiente para indicarnos que ese comentario estuvo lejos de ser acertado.
El cuadro que ofrece la Biblia es completamente diferente. Cuatro palabras nos ayudarían a centrar lo que la Biblia dice - dignidad, desobediencia, muerte y maldad. La primera de ellas nos hace remontarnos al comienzo de la historia del hombre.
1. Dignidad. El relato que la Biblia contiene acerca del origen del hombre no podría ser más sencillo.
“Creó Dios al hombre a si imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los creó” Génesis 1:27.
Esto significa que el hombre no es un mono de especie más elevada, ni una combinación accidental de átomos, sino que Dios lo hizo en un acto específico de creación especial. Esta palabra “creó” se usa sólo tres veces en Génesis 1, y cada vez para indicar la creación de algo completamente nuevo. La primera, en el versículo 1, se refiere a todo lo que existe en general; la segunda, en el versículo 21, se refiere a la existencia animal; y la tercera, en el versículo 27, se refiere a toda la existencia humana.
El hombre es tan diferente a todos los demás animales como los animales son diferentes de los vegetales, o los vegetales de los minerales. Los otros animales no tienen inteligencia, conciencia, uso de razón coordinado, ni ninguno de los dones elevados del hombre. El hombre fue la culminación y corona de la creación de Dios, con poder y autoridad especial:
“Dios los bendijo y les dijo: “Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra.” Génesis 1:28.
El dominio del hombre sobre todas las otras criaturas vivientes no es algo que fue adquiriendo gradualmente por imposición o ley de la jungla, o a lo largo de millones de años. Es algo que Dios le dio libremente.
Con todo el primer hombre no sólo fue claramente colocado por encima del resto de la creación, sino que también fue puesto en relación íntima con su Creador. Como dice la Biblia “Creó Dios al hombre a su imagen” Génesis 1:27. Esto no quiere decir que el hombre fuera hecho en la misma forma de Dios, porque “Dios es Espíritu” Juan 4:24, y tampoco significa que el hombre fuera una reproducción en miniatura de Dios, porque Dios es eterno, en tanto que el hombre tuvo un comienzo específico en el tiempo. Lo que si significa es que el hombre fue hecho según la imagen moral de Dios. Era santo como Dios es santo. El hombre fue creado perfecto y, aunque tenía libre albedrío y capacidad para actuar mal, escogía actuar bien, ser santo, andar con Dios.
Quizá la forma más clara de comprender esto es percatarse de lo que la Biblia dice en Génesis 1:31, “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” Este fue el veredicto de un Dios santo y perfecto en cuanto a su propia creación, incluyendo al hombre, estaban en contacto y en armonía el uno con el otro. Esa era la dignidad del estado original del hombre.
Sin embargo al llegar a Génesis 6, leemos “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” Génesis 6:5. ¿Qué había sucedido? Esto nos conduce a nuestra segunda palabra.
2. Desobediencia. G.K. Chesterton, escribió en cierta ocasión, “las otras cosas podrán o no ser verdaderas, pero esto si lo es, el hombre no es lo que tenía que ser”. ¿Por qué? De entre todas las explicaciones que se han dado a lo largo de los siglos, sólo las afirmaciones claras de la Biblia están de acuerdo con los hechos.
La Biblia enseñar que Dios no sólo creó al hombre en intimidad viva con su creador; también le dio una gran libertad de acción:
“Y Jehová Dios mandó al hombre diciendo: Puedes comer de todos los árboles del jardín;” Génesis 2:16.
Si bien es imposible una descripción detallada de este huerto, sin duda era un lugar maravilloso, de belleza sin par. Todo lo que el hombre necesitaba para su salud y felicidad se dada ahí en abundancia, y Dios le dio autoridad y oportunidad para usar con toda libertad de lo necesario para su provecho y disfrute. Con todo, Dios hizo al hombre una advertencia específica, su primer mandamiento negativo: “pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás.” Génesis 2:17.
Lo que fuera ese árbol, y por qué Dios dio ese mandamiento son puntos que no afectan el problema que aquí debatimos. Lo que realmente importa es que el mismo modo que el versículo anterior contenía un permiso claro y total, así en éste encontramos una prohibición clara y firme, “No comerás"
Génesis 3 nos dice lo que sucedió luego. La mujer (llamada más tarde Eva) fue tentada por el diablo, quien se le apareció en forma de serpiente.
“Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comí. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió.” Génesis 3:6.
Por primera vez el hombre había desobedecido a Dios. Anteriormente había vivido una vida de obediencia total a la voluntad sabia de su Hacedor, y había terminado en comunión perfecta con El. Ahora había desobedecido. El pecado había entrado en la historia humana. ¿Cuáles fueron las consecuencias? He aquí nuestra tercera palabra.
3. Muerte. ¿Recuerda lo que decía el mandamiento de Dios?
“Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás.” Génesis 2:17.
El hombre comió: ¿murió? ¿Ese día?
Como Adán y Eva continuaron con vida al día siguiente y por muchos años más, la respuesta parecería ser “No”. Sin embargo esto haría que Dios resultara mentiroso y el resto de la Biblia sería innecesario. La respuesta justa a la pregunta ¿murió el hombre cuando pecó por primera vez?. Se encuentra sólo cuando se llega a la conclusión de que la muerte no significa el fin de la vida sino separación de la vida. Como Frederick P. Wood escribió en cierta ocasión “La muerte significa separación, no terminación”
Cuando Dios creó al hombre, “sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” Génesis 2:7. La vida del hombre, que Dios le dio, era tanto física como espiritual y su relación con Dios se mantenía gracias a una obediencia completa. Cuando el hombre desobedeció, esta relación se rompió. El hombre murió ese día - quedó separado de Dios - en el momento en que pecó. La Biblia habla de esa muerte de dos formas:
La primera es muerte espiritual. La separación del alma de Dios. La Biblia lo dice con mucha sencillez:
“Cuando oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el jardín en el fresco del día, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del jardín.” Génesis 3:8.
Nunca antes había sucedido tal cosa. Hasta ese momento Adán y Eva habían vivido felices en la presencia de su Hacedor; ahora estaban aterrorizados y avergonzados. El quebrantamiento del mandamiento significaba que la comunión se había roto. Con su desobediencia voluntaria, el hombre se había apartado de Dios. El hombre murió espiritualmente en el momento en que pecó, y leemos, “Y lo sacó Jehová del huerto del Edén” Génesis 3:23. Pero la muerte espiritual no es el único resultado del pecado del hombre.
La segunda es muerte física. La separación del alma y el cuerpo. Hasta el primer pecado, Adán era inmortal. Su relación con Dios abarcaba todo su ser: cuerpo y alma. A partir de ese momento, se convirtió en víctima de la enfermedad, el deterioro y la descomposición. Había tenido un alma viva y un cuerpo vivo, inocentes e inmortales, en contacto y armonía con Dios, ahora lo que le quedaba era un alma muerta y un cuerpo moribundo, y su historia concluye con dos palabras inevitables, que ponen de relieve la consecuencia de su desobediencia “y murió” Génesis 5:5.
Ahora vamos a modernizar el relato. Como vimos con anterioridad, la muerte no es el fin, y del mismo modo que la muerte es consecuencia de la desobediencia, así también hay algo que es consecuencia de la muerte. Esto nos conduce a la última de la cuatro palabras.
4. Maldad. Quizá piense que puede leer el relato de la desobediencia de Adán y Eva y de su muerte espiritual y física; luego, cerrar la Biblia y decir “Esto no tiene nada que ver conmigo”. Pero en realidad no puede hacer esto, a causa de los versículos de Génesis 5, que sitúan el pecado y la separación de Adán en medio del mundo de hoy y de la vida de cada uno de nosotros:
“Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen y engendró hijos e hijas” Génesis 5:3,4.
Estos versículos nos dicen, con toda claridad, que durante el resto de su vida Adán y Eva tuvieron varios hijos. En el mismo capítulo se encuentra un árbol genealógico de Adán hasta los días de Noé. Más adelante ese árbol se extiende hasta los días de Abraham, Isaac y Jacob. Doce generaciones más tarde llegamos hasta el gran Rey David, quien vivió alrededor del año 1000 a. J. Luego llegamos a las generaciones que vivieron hacia el final de la época del A.T., y por fin, al nacimiento de Juan el Bautista, al comienzo del N.T. Menos de 30 generaciones después de esto, nació usted.
Esto significa que usted y Adán están relacionados. Usted es su descendiente directo. Su árbol genealógico se remonta en línea ininterrumpida hasta el primer hombre que vivió en la tierra. Pero esto no es todo. Fíjese con cuidado en las palabras que he subrayado en estos versículos de Génesis 5, “Y Adán engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen”.
¿Se acuerda dónde encontramos una expresión parecida antes? Fue en Génesis 1:27, donde leímos que “Creó Dios el hombre a su imagen”. Vimos que el hombre fue hecho según la imagen moral de Dios, como reflejo humano de la naturaleza y condición divina. Era santo como Dios es santo. Esa misma expresión, “a su imagen", se emplea ahora aplicada al primogénito de Adán y, expresamente, a todos sus otros hijos e hijas. Los hijos de Adán, el primero de los cuales nació después de que Adán hubo caído en pecado, compartieron la naturaleza e índole de Adán; su estado fue, ante los ojos de Dios, el mismo que el de Adán. La naturaleza corrupta de Adán fue transmitida así a todas las generaciones que le siguieron. De la misma manera que él quedó separado de Dios, como consecuencia de su propio pecado, así también, como resultado de ello, todos sus hijos y descendientes, desde ese día en adelante, comenzaron a vivir en la misma condición. La Biblia repetidas veces dice esto con toda claridad:
“He aquí, que en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” Salmo 51:5.
“Por esta razón, así como el pecado entró en el mundo por medio de un solo hombre y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Romanos 5:12.
“En otro tiempo todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás.” Efesios 2:3.
He aquí la razón obvia de la inquietud, desorden y desviación del mundo de hoy. Resultan del hecho de que todos los hombres son herederos de Adán, nacidos con naturaleza pecaminosa. Blaise Pascal, el genio matemático y filósofo religioso del siglo XVII, dijo en cierta ocasión ónacemos injustos, porque cada uno se busca a sí mismo, y la inclinación a sí mismo es el principio de todo desorden.”
Los teólogos llaman a esto “depravación total” Esto no quiere decir que todos y cada uno de los hombres sean tan malos como podrían ser, ni que el hombre sea incapaz de distinguir el bien del mal, ni que no pueda hacer cosas buenas y ayudar a los demás. La palabra “depravación” significa desviación o perversidad; “total” significa que esa desviación y perversidad han afectado la naturaleza toda del hombre, incluyendo su mente, voluntad, afectos, conciencia, disposición e imaginación. Para decirlo en la forma más sencilla posible, el hombre ya no tiene su centro en Dios; su naturaleza está totalmente desviada y pervertida. La Biblia lo dice así:
“Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y sin remedio. ¿Quién lo conocerá?” Jeremías 17:9.
“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las inmoralidades sexuales, los robos, los falsos testimonios y las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre, pero el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.” Mateo 15:19,20.
“Teniendo el entendimiento entenebrecido, alejados de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, debido a la dureza de su corazón.” Efesios 4:18.
“Para los que son puros, todas las cosas son puras; pero para los impuros e incrédulos nada es puro, pues hasta sus mentes y sus conciencias están corrompidas.” TITO 1:15.
Al inicio de este estudio descubrimos que la necesidad mayor que tiene el hombre es cómo ser Aceptado por Dios, Creador y Soberano del universo, el cuál es santo y justo, y por tanto no puede tolerar el pecado.
Ya que hemos descubierto algo acerca de la naturaleza e inclinación del hombre, comprende ahora la profundidad de su problema?.
Nació apartado de Dios; heredó una naturaleza corrompida, caída, lo que afectó todas y cada una de las de su ser. Espiritualmente está muerto y físicamente moribundo. Delante de un Dios santo y justo es responsable de cualquier pecado que haya cometido, culpable de desobediencia voluntaria.
La Biblia dice: “Porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios,” Romanos 3:23.
Usted ha pecado.
¿Que puede hacer?
III: El Fracaso
¿Que puedo hacer?
Si ha comprendido lo que ha leído hasta ahora, seguro que debe estar haciéndose esa pregunta. Nació pecador, con la naturaleza corrompida; no puede vivir según las normas de Dios; espiritualmente esta separado de su Creador.
Según palabras de la Biblia, usted es uno de los que viven "sin esperanza y sin Dios en el mundo" (Efesios 2.12).
¿Hay algo que pueda hacer?
Uno de los mas grandes hombres de Dios que ha vivido en esta tierra fue el Apóstol Pablo. Antes de ser justificado delante de Dios vivió una vida destacada y polifacética. Ciudadano romano, hijo de padres judíos y educado en lo que es ahora Turquía Meridional. Mas tarde entro en la Universidad en Jerusalén donde su instructor, Gamaliel, era uno de los educadores mas eminentes de su tiempo. Siendo todavía joven, Pablo (en ese tiempo se llamaba Saulo) llego a ser investigador privado de la iglesia Judía, y viajo por todo el país delatando "herejes", haciéndolos encarcelar y a veces incluso preparando su ejecución. Sin embargo, una honda preocupación dominaba toda la vida de Saulo desde sus primeros días ser justo delante de Dios. Cuando finalmente se encontró con Dios, Este se sirvió de el para convertirlo en uno de sus mensajeros mas destacados, y escribir por lo menos trece de los veintisiete libros del Nuevo Testamento. En uno de ellos la Carta a los Filipenses Pablo analiza su vida, describe su búsqueda de una fe viva, y habla de aquellas cosas en las cuales había confiado en otro tiempo para ser justo delante de Dios. Ahora bien, como Pablo no solo escribe una biografía sincere, sino que lo hace bajo la guía del Espíritu Santo, es preciso que nos aseguremos de que comprendemos lo que dice. He aquí el pasaje en cuestión: 
"... nosotros... no teniendo confianza en la carne. Aunque yo tengo también de que confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de que confiar en la carne, yo mas: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida..." Filipenses 3:3-7. 
Quizá esto le suene bastante raro y ajeno a su vida y a su necesidad, pero es un pasaje tan importante que deseo que lo vuelva a leer, esta vez en la versión popular del Nuevo Testamento, a fin de que el estilo mas moderno en que está escrito lo ayude a entenderlo mejor: "... nosotros no confiamos en lo que se hace en el cuerpo. Aunque yo también tengo razones para confiar en las cosas del cuerpo. Nadie tendría mas razones que yo para confiar en esas cosas; me circuncidaron a los ocho días de haber nacido, pues soy de raza israelita; pertenezco a la tribu de Benjamín; soy hebreo de nacimiento e hijo de padres hebreos."
"Yo era fariseo en mi manera de interpretar la ley de los judíos; era tan fanático, que perseguía a los de la iglesia; y en cuanto a la vida recta según la ley, nadie tenía nada que decir contra mi. Pero todas estas cosas que antes eran de gran valor para mi, ahora las cuento como cosas que no valen nada”.
Lo que queremos examinar en estos momentos es lo siguiente: hay algo que usted pueda hacer para justificarse delante de Dios? Básicamente, todos los esfuerzos del hombre a lo largo del tiempo se pueden clasificar en cuatro grupos: estirpe, ritos, religión y respetabilidad. Basado en su experiencia personal, y con una comprensión de la verdad recibida de Dios. Pablo menciona los cuatro en este pasaje. Analicemos juntos cada uno de ellos por separado y, mientras lo hacemos, recuerde que el Espíritu Santo de Dios guió a Pablo mientras escribía. ¡Esta es la Palabra de Dios para usted!
1. La Estirpe, un fracaso. Pablo dice que era "del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos." ¿Que quiere decir esto? ¿Por que es importante para UD. ? La nación judía había sido escogida por Dios para recibir su Palabra, para compartirla con el resto de la humanidad. Como dice Pablo en Romanos 3:2 "... les (a los judíos) ha sido confiada la palabra de Dios." En este sentido los judíos (o hebreos) eran el pueblo escogido de Dios, y casi en forma inevitable, a medida que fueron transcurriendo los años, se fueron haciendo muy orgullosos de su estirpe. Comenzaron a contemplar a sus antepasados los patriarcas, profetas, sacerdotes y reyes, y este es el punto crucial en este asunto, a enorgullecerse de pertenecer a una estirpe tan privilegiada y a confiar en su linaje para justificarse delante de Dios.
Así lo hizo Pablo. Después de todo, argumentaba, no sólo había nacido del linaje puro de Israel, descendiente de Abraham (quien fue llamado "amigo de Dios": Santiago 2:23), sino también de Isaac y Jacob. Es más, hizo remontar su árbol genealógico hasta la tribu de Benjamín, quien había dado a Israel su primer Rey. Por ello tenía genuino derecho a llamarse verdadero judío.
Y sin embargo ahora se daba cuenta de que ninguno de estos privilegios lo justificaba delante de Dios. Desde luego que si eran privilegios. De niño se le había enseñado a creer en el único Dios verdadero, había sido llevado con regularidad al sitio de adoración, le habían sido leídas las Escrituras.. Con todo, estas cosas nada habían podido hacer para alterar el hecho de que era descendiente de Adán, nacido con la imagen caída de éste, heredero de su naturaleza caída y en tanto en franca enemistad con Dios desde el comienzo mismo de su vida. Según las propias palabras de Pablo:
"…Por esta razón, así como el pecado entró en el mundo por medio de un solo hombre y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron". Romanos 5:12.
Pero la estirpe no fue un fracaso sólo para Pablo. Como alguien escribió en cierta ocasión: "la sangre de Adán corre por las venas de todo hombre. Esa sangre lleva consigo sentencia de muerte. Adán se rebeló contra Dios; su sangre se envenenó, y cada uno de nosotros, hijos e hijas de Adán, tiene la sangre envenenada. Esta es una forma de describir el problema del mundo de hoy envenenamiento de la sangre".
¿Ve cuán claramente se aplica esto a su vida? Por religiosa que haya sido su formación, por devotos que hayan sido sus padres, por piadosos que hayan sido sus antepasados, el hecho es que ellos al igual que usted nacieron en estado de pecado, moralmente corrompidos, alejados de Dios.
Su formación, educación y antepasados pueden haberle servido de ayuda en muchas formas, pero nunca han podido justificarlo delante de Dios. En ese sentido, la estirpe es un fracaso.
2. Los ritos, un fracaso. Pablo dice que fue "circuncidado al octavo día" Esta es una ceremonia judía antigua, establecida según instrucciones de Dios en Génesis 17:9-14, y realizada primero en Abraham y luego en todos sus hijos varones, ocho días después de nacidos, como confirmación del pacto especial que Dios había establecido con Abraham en esa ocasión. Si bien todo esto puede parecernos muy extraño hoy en día, para los judíos de antes era una señal importante de la bendición de Dios sobre Abraham, de su voluntad de bendecir a todos los que siguieran las pisadas espirituales de aquél. Era también señal de que Abraham había sido declarado justo delante de Dios, de que sus pecados habían sido perdonados y borrados. Sin embargo, a pesar de esto, la Biblia establece en forma muy clara que el acto de la circuncisión no justifica a la persona delante de Dios. Era un signo externo y visible, pero no garantizaba en forma automática una condición íntima y espiritual. El mismo caso de Pablo prueba este punto. Había sido circuncidado a los ocho días, y por mucho tiempo había considerado este rito como algo que lo había ayudado a justificarse delante de Dios. Sin embargo, años mas tarde, cuando Dios le abrió los ojos a la verdad, "vio muy claramente que era posible ser judío circunciso sin ser hijo de Dios, y que la única prueba real de la relación justa con Dios era la vida transformada. Así es como lo describió en su carta a los cristianos de Roma:
"Es cierto que el rito de la circuncisión te sirve de algo, si obedeces la ley de Moisés; pero si no la obedeces, es como si no estuvieras circuncidado. Y si el que no ha sido circuncidado hace las cosas que la ley ordena, será considerado como si estuviera circuncidado, aun cuando no lo este. El que no esta circuncidado en su cuerpo, pero obedece la ley, te va a juzgar a ti, que no la obedeces a pesar de tenerla escrita y de estar circuncidado. Pues no es verdadero judío el que lo es solamente por fuera, ni es Verdadera circuncisión la que se hace solamente por fuera, en el cuerpo. Al contrario el verdadero judío es el que lo es por dentro, y la verdadera circuncisión es cosa del Corazón; no depende de reglas escritas, sino del espíritu. El que es así es aprobado, no por los hombres, sino por Dios" Romanos 2:25-29, (Versión Popular)
La lección que aprendemos de este pasaje es que nadie queda justificado delante de Dios por participar en un rito, ceremonia o sacramento. Las iglesias protestantes han practicado generalmente dos sacramentos del bautismo y la santa cena. La iglesia Católica Romana tiene siete, bautismo, confirmación, eucaristía, penitencia, extrema unción, matrimonio y orden sagrado (la ordenación de sacerdotes) y dice que los cinco primeros son esenciales para la salvación. otras iglesias y religiones tienen centenares de ritos diferentes, de ceremonias y símbolos, señales y sacramentos. Es casi seguro que en algún momento de su vida usted ha participado en uno u otra de estas ceremonias. Quizá lo bautizaron de niño, o lo confirmaron de adolescente. Quizá ha recibido la Comunión, probablemente muchas veces. Quizá ha hecho penitencia o ha ofrecido algún sacrificio por sus pecados, o ha tomado parte en alguna otra ceremonia o rito religioso con la esperanza de que esto lo justificaría delante de Dios, o lo acercaría mas a El. De aquí que sea de vital importancia que en este mismo momento comprenda esta verdad bíblica sencilla y clara que dejando de lado la cuestión de si alguno o todos estos sacramentos o ceremonias tienen fundamento bíblico o valor espiritual, ,ni uno solo de ellos fue ordenado por Dios para justificar al hombre delante de Dios, y todos ellos juntos no han podido conseguir este efecto, no para una sola persona, en toda la historia de la humanidad. En este sentido, los ritos son un fracaso.
3. La Religión, un fracaso. Lo que nos dice Pablo luego en cuanto a su búsqueda es que era, "en cuanto a la ley fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia..."
Solemos pensar en los fariseos en forma muy critica, quizá porque la Biblia habla de algunos de ellos como hipócritas, y de otros como de personas auras, orgullosas, envidiosas, o deshonestas. Sin embargo, no todos los fariseos eran moralmente malos y algunos tenían muchas cosas favorables. Los fariseos parecen haber seguido en los 400 años que discurrieron entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Durante ese tiempo muchos judíos devotos habían decaído en cuanto a sus normas de fe y costumbres. Fue desarrollándose en forma paulatina una sociedad muy tolerante, y en contra de esta flojera moral y religiosa surgieron los fariseos. La palabra "fariseos" significa "separados", lo cual sugiere su decisión de no dejarse arrastrar por las corrientes de la época. Creían en un solo Dios verdadero y santo, quien gobernaba la vida de los hombres. Creían en los escritos del Antiguo Testamento como Palabra de Dios que obligaba legalmente a todos los hombres que lo buscaban. Creían que la relación entre Dios y la obediencia a las leyes de Dios eran no solo asunto nacional, sino también asunto personal de cada uno de los judíos. En la época del Nuevo Testamento, los fariseos controlaban las sinagogas, iglesias judías locales, y se podía decir que toda la vida de ellos estaba centrada en su religión. observaban con rigor los ritos y festividades mencionadas en el Antiguo Testamento. Algunos de ellos solían ayunar dos días a la semana, si bien la ley del Antiguo Testamento solo les exigía que ayunaran un día al año. Eran muy estrictos y fieles en dar sus ofrendas a la iglesia y apartaban por lo menos una décima parte de lo que ganaban para la obra de la misma.
Estos antecedentes nos ayudan a ver exactamente lo que Pablo quiere decir en este cave, porque esa es la tradición en la que fue educado. Al dar testimonio delante del tribunal local en Jerusalén dijo "soy fariseo, hijo de fariseo" (Hechos 23.6). Al ser interrogado por el Rey Agripa, proclamo, "desde mi juventud he sido fariseo, que es la secta mas estricta de nuestra religión" (Hechos 26:5, Versión Popular). En otro lugar, llego hasta decir "En la religión judía, yo estaba mas adelantado que muchos de mis paisanos de mi misma edad, porque yo era mucho mas estricto en conservar las tradiciones de mis antepasados" (Gálatas 1:14, Versión Popular).
En resumen, Pablo había sido un hombre profundamente religioso toda su vida, y había practicado la religión con suma sinceridad y entusiasmo tanto así que cuando un grupo de personas llamadas cristianos comenzaron lo que el consideraba una secta falsa, los persiguió con todas las fuerzas de que disponía. La religión de Pablo, basada (según pensaba) en la Palabra de Dios, era algo en lo que creyó con todo su Corazón.
Ahora bien, Pablo llego a comprender que la religión le había fallado no lo había conducido a una relación verdadera y viva con Dios.
Un psicólogo famoso dijo en cierta ocasión, "la religión del hombre es el intento audaz que hace de vincularse a la creación y a su Creador. Es el intento final de incrementar y completar su personalidad por medio del descubrimiento del contexto supremo al cual pertenece con todo derecho". Con palabras mas sencillas, la religión es el intento que el hombre hace de justificado delante de Dios. Pero lo que enseña la Biblia, desde el principio hasta el fin, es que ese intento siempre ha fracasado. Como Pablo mismo dice, "El hombre no es justificado por las obras de la ley" (Gálatas 2:16); en otras palabras, el hombre no es considerado justo delante de Dios como resultado de sus propias obras.
Mediante sus conocimientos científicos y habilidad técnica, el hombre puede escaparte de la gravedad de la sierra y alcanzar la luna, pero con sus propias fuerzas no puede salir de la gravedad espiritual de su naturaleza pecadora, y establecer contacto con Dios. No tiene poder sobre la fuerza de la tentación, la tenaza del pecado, la proximidad de la muerte, la certeza del juicio. El Dr William E. Hocking, profesor de filosofía de la Universidad de Harvard, escribió abiertamente, "El hombre avanza hasta cierto punto y luego descubre que no dispone de los recursos para completarse a si mismo. Debe ser completado desde afuera por algo que esta mas allá de si mismo."
Ahora piense en lo que esto significa para Ud. Pase revista mentalmente a todas las actividades religiosas de su vida todos los cultos a los que ha asistido, todas las oraciones que ha dicho, todos los pasajes bíblicos que ha leído, todos los segundos que ha dedicado al servicio de la iglesia, todos los centavos que ha entregado para causas religiosas. La Biblia dice que en cuanto a justificado delante de Dios, todas estas cosas no son mas que un fracaso. No lo acercaron, ni lo acercarán, ni lo pueden aproximar un centímetro a la fe viva. Incluso si las practicara con regularidad y sinceridad absolutas, hasta el fin de la vida, vendría a descubrir que, solo no lo han preparado para el cielo, sino que le han ido preparando el camino hacia el infierno. ¡Quizá esto duela! pero la Biblia lo dice con claridad absoluta, "por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Dios." (Romanos 3.20).
Antes de que pasemos a considerar el cuarto fracaso del hombre debería añadir un par de comentarios mas acerca de este.
En primer lugar, al decir que las actividades religiosas no lo justificado delante de Dios, no quiero decir que por si mismas sean malas. Esta bien ir a la iglesia, leer la Biblia con regularidad, orar y ofrendar. Todas estas cosas están explícitamente mandadas en la Palabra de Dios. El peligro está en que confiemos en que estas cosas nos salven, cuando la salvación es una experiencia que da Dios, y no algo que el hombre hace.
En segundo lugar, quizá usted se diga, después de lo que ha leído, "Pero, el ir a la iglesia me ha ayudado mucho"; o "De verdad que he sentido la presencia de Dios al orar"; o le pareció sentir con tanta realidad a Dios en una ocasión". Pero ¿es suficiente esto? ¿Es suficiente que Dios le haya parecido muy real, o que pensara que realmente le estaba hablando? La Biblia dice "Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte" (Proverbios 14:12). ¡Mejor no se arriesgue a confiar en sus sentimientos en lugar de hacerlo en hechos! La verdad simple y clara es que las actividades religiosas no lo pueden salvar. El encender velas y confesarse; las invocaciones e incienso; el vino y las hostias; los servicios y sacramentos; el agua bendita y los sacrificios nada de esto puede quitarle el pecado ni reconciliarlo con Dios. ¡En este sentido, la religión es un fracaso!
4. La Respetabilidad - un fracaso. Lo último que dice Pablo acerca de si mismo en estos versículos de Filipenses es que el era "... en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible."
¿Que quiere decir exactamente con esto? Como vimos, los fariseos creían que los escritos del Antiguo Testamento eran la palabra de Dios para el hombre. Lo que les preocupaba mucho era que la gente soslayara algunos mandamientos al interpretarlos en forma conveniente para si mismos. Con el afán de impedirlo, establecieron sus propias interpretaciones muy estrictas, de forma que en lugar de tener los mandamientos básicos, tenían 248 normas positivas y 365 negativas, a un total de 613! Luego llegaron a enseñar que para agradar a Dios, uno tenía que obedecer todas las normas, hasta el mas mínimo detalle.
Esto fue lo que se le enseñó a Pablo, y lo que es mas, al examinar los primeros años de su vida, pudo decir con toda sinceridad que había sido "... en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible".
Estas leyes y tradiciones abarcaban toda case de conducta religiosa, social y moral. Cubrían cada uno de los detalles de la vida del hombre, y le mostraban que debía ser justo, honesto, puro, recto, y estar en relación con Dios. Esto significa que, rodeado como estaba por tanta hipocresía, inmoralidad, deshonestidad, avaricia violencia y egoísmo, Pablo había conseguido alcanzar un nivel de respetabilidad y bondad muy superior al de la mayor. parte de la gente. Sobresalió por encima de la mayor parte de sus contemporáneos. Con todo también esto habla sido un fracaso! Al igual que su estirpe, sus ritos y religión no lo habían puesto en contacto intimo con Dios, estos anos de esfuerzo por vivir una vida buena, pura y recta, habían resultado completamente inútiles.
Quizá sienta que ha hecho muchas cosas buenas, que ha sido amable, honesto, servicial, generoso y así sucesivamente. Pero a la luz de la enseñanza bíblica debe reconocer que en cuanto a justificación delante de Dios, incluso nuestros actos son absoluta y completamente inútiles. Pero, por favor no me interprete mal. No digo que lo mismo da no tratar de vivir una vida buena. Es sin duda mejor ser puro que impuro, honesto que deshonesto, desprendido que egoísta, y así sucesivamente es mejor, pero no basta para justificarlo delante de Dios!
¿Por que no?
La Biblia da cuatro respuestas a esta pregunta:
(1) Porque la ley de Dios no abarca sólo los actos externos. El Apóstol Pablo trata de esto en Romanos 7, donde habla de la responsabilidad del hombre en cuanto a la ley de Dios. Dice en el versículo 12, que "la ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno", y en el versículo 14, llega incluso a afirmar "Porque sabemos que la ley es espiritual mas yo soy carnal, vendido al pecado."
Lo que Pablo quiere decir es que la ley exige no solamente una conducta exterior justa sino también una condición interna y espiritual. Abarca no solo las palabras y acciones del hombre, sino también sus pensamientos, deseos, motivos y propósitos. En cierta ocasión, David se percato de la realidad a este respecto y clamo a Dios, "He aquí, tu amas la verdad en lo intimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría" (Salmo 51:6). Este clamor fue un reconocimiento de la misma verdad: que la ley de Dios era intima y espiritual, que tocaba la medula misma de su ser y cuando sucedió esto, descubrió que esta medula era mala y corrompida.
Pablo saca la conclusión lógica de esta verdad en Romanos 8.8 donde dice que "los que viven según la carne no pueden agradar a Dios". En su comentario acerca de este pasaje, Robert Haldane escribió: "Una acción puede ser materialmente buena en si, pero, a no ser que nazca de un motivo recto su gloria, Dios no la puede reconocer."
La ley de Dios es espiritual. Va mas allá de palabras y acciones, y con ello nos pone frente a frente de un hecho sencillo que se formula en la Biblia que si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la "verdad no esta en nosotros" (1ª Juan 1:8).
Incluso nuestras mejores acciones no pueden satisfacer las exigencias intimas de la ley.
(2) Porque incluso lo mejor que hay en Ud. no es suficiente para satisfacer a Dios. Repetidas veces me han dicho "Mi religión es, "Trata a los demás como quieres que te traten a ti". Otros dicen "para mi, lo mas grande es la "Regla de oro" (que dicen es la enseñanza contenida en el Sermón del Monte en Mateo 5). Otros dicen "Trato de seguir lo mejor que puedo las enseñanzas de la Biblia". En realidad todos ellos vienen a decir lo mismo "Hago lo mejor que puedo". ¿Pero bastan la sinceridad y el esfuerzo constantes? Imagínese que esta examinándose y que para pasar tiene que alcanzar un 70%. Durante muchos meses ha estudiado todo lo que ha podido, e incluso ha pasado muchas noches en vela. Luego viene el examen. Lee las preguntas y las contesta lo mejor que puede. Cuando se publican los resultados descubre con amargura que alcanzo 65% y no más. Claro que otros también fallaron. Algunos no alcanzaron ni el 50%, y otros se quedaron en un 30%. Esto no lo sorprendió, porque estos habían sido perezosos y descuidados en el estudio. Pero Ud. había trabajado con empeño; había hecho todo el esfuerzo posible. Ahora bien, si se lo contara al examinador, cree que cambiaría la calificación? claro que no! Había fracasado, no por haberlo contestado todo mal, ni tampoco por no haber hecho todo el esfuerzo requerido sino porque este esfuerzo no había bastado para alcanzar el nivel exigido.
Lo mismo se puede decir en cuanto a su relación con Dios. Quizá ha hecho todo lo que ha podido pero no basta. La ley de Dios refleja su naturaleza perfecta, y por ello las normas que establece son perfectas. El punto no es "¿he observado la mayor parte de las leyes de Dios?", sino "¿Las he observado todas?". El hombre que pretende justificarse delante de Dios por medio de lo que la Biblia llama "las obras de la ley" necesita obedecer cada uno de los mandamientos contenidos en la Biblia desde el principio de su vida hasta el fin y el no hacerlo lo condena. En Gálatas 3:10, se dice, "Todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito esta: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas."
Es de importancia vital que comprenda esto. Si esta tratando y esperando justificarse delante de Dios mediante su propio esfuerzo, entonces esta buscando lo imposible, porque la ley de Dios exige obediencia perfecta en cada detalle, algo que usted no ha prestado en el pasado y no esta prestando ahora. Confiar en sus propios esfuerzos es estar condenado a un fracaso.
(3) Porque incluso un pecado pequeño es suficientemente grande como para condenarlo. La Biblia dice, "Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiera en un punto, se hace culpable de todos" (Santiago 2:10). La traducción de la Versión Popular lo hace ver todavía con más claridad, "Porque si una persona obedece toda la ley, pero falla en un solo mandato, resulta culpable en cuanto a todos los mandatos de la ley".
Es obvio que esto no quiere decir que es culpable de violar cada una de las partes de la ley, sino que es culpable de no observar cada una de sus partes. Para volver a la comparación del examen los cuestionarios para exámenes a veces presentan diez preguntas y luego añaden "conteste solo seis de estas". Pero la ley de Dios no funciona así, porque es una ley completa, y lo que tiene que preguntarse no es si hay muchas partes de la misma que ha observado, sino si hay alguna que ha quebrantado. Cuando un eslabón de una cadena se rompe, se rompe toda la cadena; la ruptura de un cable de telégrafo hace imposible la comunicación; un pinchazo basta para echar a perder una llanta; una rajadura inutiliza un vidrio. Así también, un pecado basta para quebrantar la ley de Dios. Esto hace que el veredicto de la Biblia sea claro e indiscutible, "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no esta en nosotros" (1ª Juan 1:8). Quizá no todos hayamos pecado de la misma forma, o con la misma intensidad, o con el mismo conocimiento de lo que estamos haciendo, pero sigue siendo cierto que todos hemos pecado, y que un pecado es suficiente para hacernos culpables delante de Dios y merecedores de su juicio.
(4) Porque Incluso la ley de Dios no es suficientemente fuerte para salvarnos. No nos atrevemos a pasar por alto este punto cuarto. La ley de Dios se resume en los Diez Mandamientos, los cuales constituyen una base perfecta para la vida religiosa y social del hombre hasta tal punto que el alcalde de una ciudad de los Estados Unidos, al hablar acerca de los problemas sociales y morales de nuestros tiempos, dijo "Hay mas de dos millones de leyes en nuestra legislación. Ninguna de ellas se necesitaría si los Diez Mandamientos se observaran." Pero fíjese que los Diez Mandamientos se proclaman, no en el capitulo primero de la Biblia, sino mucho mas tarde, en Éxodo 20:3-17. En otras palabras la ley de Dios no es responsable por el pecado del hombre, ¡ni tampoco puede remediarlo! Este no fue el propósito por el cual fue dada. La Biblia revela una serie de propósitos para los cuales se dio la ley para impulsar la salud y bienestar del género humano y dar al pueblo de Dios pautas confiables para su vida diaria. Pero por encima de toda la ley fue dada para revelar la realidad y naturaleza del pecado humano. Al escribir a los cristianos de Roma, el Apóstol Pablo dice "por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Romanos 3.20). Más adelante, al recordar como llego a descubrir la verdad, escribe, "Yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciaras" (Romanos 7:7).
Hoy día encontramos comprobada la misma verdad. Como el hombre nace con inclinación al mal, el pecado señala y desvía su vida muy pronto y la ley muestra lo que el pecado es en realidad conflicto con la naturaleza, índole y voluntad de un Dios santo. Solo por un momento, sitúe su vida frente a los Diez mandamientos o el Sermón del Monte. ¿Cual es el resultado, honestamente? ¿no es cierto que el filo estrecho de la ley muestra cuan torcido anda? La ley exige honestidad, y usted es deshonesto. la ley exige pureza, usted es impuro. La ley exige humildad, usted es orgulloso. La ley exige desinterés, usted es egoísta. En resumen, la ley exige que ame al Señor su Dios con todo el Corazón, alma, mente y fuerzas, y que ame al prójimo como a si mismo. ¿Puede decir honestamente que lo hace así? La respuesta verdadera a esta pregunta debería hacerle comprender que delante de Dios es pecador culpable y la ley le señalara esa verdad. He aquí, pues, tanto la función de la ley como su limita limitación. Puede diagnosticar, pero no liberar; puede revelar el pecado, pero no remediarlo; puede mostrarle lo apartado que esta de Dios, pero no lo puede acercar más a El. Percatarse de esto es reconocer lo inútil que es confiar en la ley para obtener la salvación. El Apóstol Pablo lo dice con toda claridad, "Si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley" (Gálatas 3:21). En ese sentido, ¡la respetabilidad es un fracaso!
Comenzamos este capitulo en la misma forma en que concluimos el anterior, viendo que el hombre nace espiritualmente muerto, moralmente corrupto y separado de Dios. Ahora hemos visto que todos los esfuerzos que el hombre hace para remediar esta situación terminan igual en el fracaso.
Cualquiera que sea su estirpe, antecedentes o formación cualesquiera que sean los ritos y ceremonias que ha practicado, cualquiera que sea la religión que ha seguido, por muy sinceramente que haya tratado de vivir una vida buena, siguen en pie los mismos hechos. Esta espiritualmente muerto, esta moralmente corrompido. Es culpable delante de Dios. Es incapaz de salvarse a si mismo. Y a todo esto debe añadirle lo siguiente: cada día lo acerca a uno 24 horas mas al momento de la muerte y al día del juicio, cuando Dios apartara de su presencia definitivamente a todos los pecadores no salvos y, según las palabras mismas de la Biblia, "Los malos serán trasladados al Seol" (Salmo 9:17)
En este momento, lo que se ha dicho lo incluye a usted.
Si sigue como esta, el suyo es un caso perdido.
Está perdido.
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