Observancia de las fiestas Hebreas anuales

Observancia de Fiestas Hebreas anuales
Tishrei (30 días) (תשרי) - cae aproximadamente en septiembre u octubre
Jeshván (29 ó 30 días) (חשוון, llamado también Marjeshván - מרחשוון) - octubre o noviembre
Kislev (30 ó 29 días) (כסלו) - noviembre o diciembre
Tevet (29 días) (טבת) - diciembre o enero
Shevat (30 días) (שבט) - enero o febrero
Adar (29 días) (אדר) - febrero o marzo
Nisán (30 días) (ניסן) - marzo o abril
Iyar (29 días) (אייר) - abril o mayo
Siván (30 días) (סיוון) - mayo o junio
Tamuz (29 días) (תמוז) - junio o julio
Av (30 días) (אב) - julio o agosto
Elul (29 días) (אלול) - agosto o septiembre

Hec. 20:16 Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Éfeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén.
Con este pasaje del libro de los hechos se intenta aseverar que es una obligación el observar una de las fiestas anuales del calendario ritual judío, ya que pareciera la intención inequívoca de Pablo de apresurar su viaje con la intención de dar cumplimiento al ordenamiento ritual de las festividades anuales. Sin embargo ¿podemos aseverar que es una obligación actual para el creyente en Cristo Jesús el hecho de guardar tales festividades por un pasaje como este? De entrada, intrínsecamente el texto anterior no afirma que era una necesidad imperiosa, ya que literalmente dice que “si le fuese posible”, y en una ordenanza legal no hay posibilidad, sino asertividad. Pero más allá de esto, y dentro del pensamiento y teología Paulina ¿cabría la posibilidad que en la mente de Pablo estuviese contemplado el hecho de que sus discípulos gentiles tuviesen la obligación de guardar estas festividades?, sobre todo después de amonestar a la iglesia de galacia  de la siguiente forma:
3:1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?
3:2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?
3:3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?
3:4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano.
3:5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?  
¿Y podríamos incluir en las obras de la ley a las fiestas anuales judías’, desde luego que sí.
Luego entonces, independientemente del contexto, ya que en el capítulo 21 versículo 25 se afirma textualmente lo siguiente: 21:25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación. ¿Cuál es el significado de las fiestas rituales judías para el cristiano?
En primera instancia debemos entender que toda lectura que hagamos del antiguo testamento hay que hacerla bajo la óptica de la figura de Jesús y su ministerio renovador, o como lo menciona la carta a los hebreos:
10:1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.
10:2 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado.
10:3 Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados;
10:4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
10:5 Por lo cual, entrando en el mundo dice:
Sacrificio y ofrenda no quisiste;
Mas me preparaste cuerpo.
10:6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
10:7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para
hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí.
10:8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley),
10:9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.
10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
De hecho el contexto del pasaje anterior nos ubica precisamente en el argumento del significado desde la perspectiva del ministerio salvífico de Jesús, con respecto de lo que la fiesta del Yom Kipur anticipó como una sombra de lo que Jesús haría con respecto de la expiación del pecado.
Así pues veamos primeramente en una forma sucinta el calendario religioso del pentateuco.
Lv 23:4 Estas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos:
23:5 En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová.
23:6 Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura.
23:7 El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.
23:8 Y ofreceréis a Jehová siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis.
23:9 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
23:10 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega.
23:11 Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá.
23:12 Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová.
23:13 Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin.
23:14 No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis.
23:15 Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán.
23:16 Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.
23:17 De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová.
23:18 Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto a Jehová, con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.
23:19 Ofreceréis además un macho cabrío por expiación, y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz.
23:20 Y el sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de Jehová, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada a Jehová para el sacerdote.
23:21 Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones.
23:22 Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.
23:23 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
23:24 Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.
23:25 Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová.
23:26 También habló Jehová a Moisés, diciendo:
23:27 A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová.
23:28 Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios.
23:29 Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo.
23:30 Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo.
23:31 Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis.
23:32 Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo.
23:33 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
23:34 Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días.
23:35 El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.
23:36 Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.
23:37 Estas son las fiestas solemnes de Jehová, a las que convocaréis santas reuniones, para ofrecer ofrenda encendida a Jehová, holocausto y ofrenda, sacrificio y libaciones, cada cosa en su tiempo.
Resumiendo el contenido del texto anterior podemos concluir que las principales festividades del calendario, primeramente israelita, y posteriormente heredado por el judaísmo serían:

Pascua o pesaj (14 de nisán o abib)

Ázimos  (15 al 21 de nisán o abib. Según el evangelio de Juan pascua y ázimos son la misma festividad)

Las semanas o shavuot (siete semanas después de la celebración de la pascua, en la época de Jesús se le conocía como pentecostes)

De las trompetas o rosh ha-shana (también conocida como del año nuevo, se celebra al principio de otoño en el primer día del séptimo mes o tishrei)

De la expiación o yom kipur (se celebra a los diez días del séptimo mes o tishrei)

De los tabernáculos o sukkot (también conocida como de las enramadas o cabañas se celebra a los quince días del mes séptimo o tishrei)

Aunque no se mencionan en la biblia y no menos importantes se celebran también janukká o fiesta de las luces en 25 de kislev (entre noviembre y diciembre de nuestro calendarios, y rememora la purificación del templo y la milagrosa forma en que la menorá permaneció encendida por ocho días con la ración para un día. Purim o de las suertes se celebra el 14 de adar (o 15 si la ciudad es amurallada) y conmemora la forma en que evitaron ser exterminados por Jerjes I en el 450 a.c. Tal vez esta festividad influyó para que el libro de Esther entrara en el canon judío. Simjat torá o del regocijo por la torá, se celebra después de las fiesta de los tabernáculos o sukkot del 15 al 23 de tishrei y tiene como propósito leer la última parte del Deuteronomio, para iniciar el ciclo anual de lecturas con el libro del génesis.

Como menciona el libro de levítico, la primera festividad es la de la pascua (pesaj), que tiene como propósito conmemorar o rememorar la salida o liberación de la esclavitud que los egipcios impusieron a los hebreos. Pesaj o paso del ángel se basaba en la ordenanza de comer un cordero sin defecto y acompañarlo con hierbas amargas y pan sin levadura, de pie y preparados como si fueran a iniciar un viaje, recordando que la sangre del cordero sacrificado había sido puesta como señal en los dinteles de las viviendas de los hebreos, de tal suerte que fuera la señal que evitaría que el ángel dispusiera de la vida del primogénito de la familia que moraba en esa casa, y como menciona el libro del éxodo capítulo 12, marcaba el inicio del calendario ritual israelita, en la época de la primavera, de hecho cincuenta días después de la fiesta de los panes sin levadura se celebraba la fiesta de la cosecha. Esto es significativo, ya que en sus orígenes, como en todas las culturas la primavera y la cosecha fruto del clima benigno de esta época del año, han y son celebrados en la historia de la humanidad, y es el principio básico del propósito de esta fiesta, marcar el inicio de la primavera y celebrar, en este caso particular israelita, dedicar a Yahvé las primicias de una cosecha ya que es definitivamente una festividad eminentemente agrícola, como lo fue la sociedad israelita de ese tiempo y validada por la tradición sacerdotal del pentateuco.
Las otras festividades, coinciden con el otoño, siendo la primera de ellas rosh ha-shana o del año nuevo. Aunque según éxodo 12 nisán sería el principio del áño, en realidad lo es para el calendario ritual, sin embargo rosh ha shana inicia, si se puede llamar así el calendario civil, que cabe mencionar es un calendario lunar, el cual hay que ajustar con respecto del solar, agregando un mes extra cada determinado tiempo, mes que lleva el nombre de segundo adar. En este día se celebra el inicio de la cuenta de los años ya que tradicionalmente, fue en el día primero de Tishrei que fue creado el primer hombre. Junto con yom kipur estas dos festividades constituyen lo que se conoce como yamim noraim, o días terribles ya que es cuando Díos juzga al pueblo.
La última festividad que se menciona en la biblia es la de las enramadas, tabernáculos o cabañas y tenía como propósito recordar a los israelitas el tiempo de peregrinar que tuvieron que pasar en el desierto antes de entrar a la tierra que se les había prometido.

A grandes rasgos lo anteriormente mencionado nos permite ver las festividades rituales y el sentido de su celebración, aquí cabría nuevamente la pregunta ¿el que ha creído en Cristo Jesús tiene que observar o celebrar esté ritualismo? La respuesta sería, definitivamente no.
Es precisamente el propósito de la carta a los hebreos, dirigida a lectores precisamente de origen hebreo. En ella y como propósito fundamental tiene precisamente el anteponer el sacrificio de Jesús como la revelación de lo que las fiestas simbolizaron.
La Iglesia primitiva vio e interpretó a las fiestas como las sombras de lo que en Jesús habría de acontecer, y el acontecimiento más sublime es que en la persona de Jesús todas las cosas son cumplidas haciendo en su sacrificio todas las cosas nuevas.
¿Pero qué lectura se puede hacer, o que anticiparon las fiestas desde la perspectiva del que ha creído en Cristo Jesús?
Los evangelistas, Pablo y los hagiógrafos del nuevo testamento leyeron el antiguo testamento desde la óptica de la persona de Jesús e interpretaron y plasmaron esa comprensión describiendo a través de un lenguaje litúrgico la misión salvífica de Jesús, por ejemplo en el evangelio de Juan leemos lo siguiente: 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. ¿Por qué la comparación de Jesús con un cordero? No es casualidad que el sacrificio de Jesús se diera precisamente en la celebración de la pascua, Él era el cordero sacrificial, que como dice Juan, quitaría el pecado del mundo. Con la sangre derramada de ese cordero, a la manera del símbolo pascual, la muerte ya no caería sobre el que pusiera esa sangre en el dintel de su corazón, más aún, nos libertaría de la esclavitud de la muerte, fruto del pecado del primer Adán. Es por eso que Pablo en la primera  carta a los corintios:
 5:7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
5:8 Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.
Es en esta mención de Pablo que toma sentido lo que para los israelitas recién liberados fue una ordenanza de comer panes sin levadura por una semana después de la pascua. En Cristo Jesús la vida renovada por la sangre de Él como cordero pascual nos lleva a una vida nueva, sin pecado, es decir sin contaminación, puros y limpios si malicia y sin maldad, como lo fue el cuerpo de Jesús roto y sacrificado en la cruz, limpio, para que fuéramos como él sin levadura, como los panes que se tenía que comer ritualmente, en la actualidad en Jesús somos limpios y salvos por la sangre del cordero de Dios que nos quitó la levadura del pecado.
Tampoco es casualidad que el libro de los Hechos relacione un acontecimiento trascendente en la historia de la humanidad (que desgraciadamente no se ha registrado en ningún libro de historia) como lo es el derramamiento del Espíritu Santo sobre toda la humanidad (siempre y cuando quiera ser recibido) con la coincidencia de la festividad de la fiesta del pentecostés, o fiesta de la cosecha.
Según el evangelio de Juan en el capítulo 12 Jesús nos dice lo siguiente: 12:23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.
12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.
El muere, y es sepultado el primer día de la pascua (en realidad de los ázimos) y cincuenta días después ocurre lo siguiente registrado en el libro de los Hechos:
2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
2:39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
2:40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.
2:41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.
¡El sacrificio de Jesús en la pascua había dado su primer fruto y su primera cosecha!, por lo que cincuenta días después debía cumplirse lo que la sombra de esa fiesta simbolizaba, los primeros frutos se habían cosechado. Pero sobre todo el Espíritu Santo se había derramado en plenitud, y esto con el fin de que a través del milagro de la glosolalia (poder hablar en una lengua que nunca se había aprendido anteriormente) la proclamación de la muerte y resurrección de Jesús fuera conocido po todo el mundo, simbolizado por la cantidad de lenguas representadas en ese momento por los peregrinos congregados en Jerusalén para la fiesta del pentecostés procedentes de todo el mundo en ese momento conocido.
El caso de la fiesta de la expiación o del yom kipur, es tratado ampliamente en el capítulo 10 de la carta a los Hebreos, ya mencionada anteriormente, y la conclusión del escritor de la carta es terminante:
10:6 Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
10:7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para
hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí.
10:8 Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley),
10:9 y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.
10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
¿Qué se puede decir acerca de la fiesta de los tabernáculos?, el propósito para los israelitas fue el recordarles su estancia en el desierto por cuarenta años y al respecto el apóstol Pedro en su primera carta nos dice lo siguiente:
I Pe 2:11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,
2:12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.
La condición que Pedro ve en los cristianos es precisamente el mismo que vivió Israel en el desierto, somos peregrinos y extranjeros ya que aún no hemos llegado a nuestra patria final, el reino de Dios en la tierra, sin embargo el hecho de tener el mismo estatus que Israel en el desierto nos obliga a la observancia de esta fiesta. Pablo hablando a los primeros cristianos gentiles de la iglesia de Colosas:
 2:16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,
2:17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.

¿Qué conclusiones podemos deducir de lo escrito anteriormente?

1.- Según el versículo dos del capítulo veintitrés del libro de levítico las fiestas fueron explícitamente dirigidas a los israelitas (23:2 Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas).

2.- La Iglesia primitiva discutió como primer punto en el concilio de Jerusalén si para ser cristiano se debería primero ser judío (la religión judía es una religión nacional, es decir solo un judío de nacimiento o por conversión puede profesarla, en el caso de los varones deberá circuncidarse) llegando a la siguiente conclusión:
Hec. 15:24 Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley,
15:25 nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo,
15:26 hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
15:27 Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo.
15:28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias:
15:29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.

3.- Las fiestas en sí misma fueron en un principio herencia de celebraciones de carácter agrícola con tradiciones comunes a todas las culturas agrícolas antiguas y preservadas para los israelitas como una forma de agradecimiento y recordatorio de las bendiciones de Yahvé.
4.- Al ser parte de la legislación mosaica, por sí misma esta condición no obliga a un gentil a observarlas.

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