NOMBRES Y PALABRAS HEBREAS EN LA TRADICIÓN MESIÁNICA

Para el judaísmo mesiánico y sus diversas corrientes hebraicas, uno de los temas esenciales, y con los cuales se ha causado mucha confusión en las iglesias cristianas, es la lengua hebrea y la fraseología resultante de dicha lengua, en especial con los nombres propios, los cuales alegan deben ser los correctos y originales hebreos.

Un ejemplo de ello es el nombre de Jesús, del cual afirman no debe pronunciarse por ser de origen pagano.

 ¿Cómo debe entonces llamársele al mesías o al salvador del mundo? ¿Cuál es el “verdadero y correcto” nombre del Señor? ¿Se le puede llamar Jesucristo o Jesús? ¿Qué otros nombres bíblicos deben pronunciarse sólo en hebreo?

A manera de introducción cito las palabras del Min. Ausencio Arroyo en su artículo  

“Una Respuesta al Judaísmo Mesiánico”:

Algunos creyentes de origen gentil piensan que aventajan para con Dios por hacerse judíos o por adoptar prácticas judaicas como disciplina espiritual. Cada vez escuchamos con más frecuencia que los cristianos emplean palabras hebreas o vemos que los creyentes evangélicos se visten con las prendas características del judaísmo, practican rituales propios de la fe judía.

 Cuando lo hacen creen que van más adelante que los demás creyentes que conservan sus formas culturales.

Desde el comienzo, los Apóstoles distinguieron lo que era esencial de lo que era secundario. Lo esencial es la fe en Jesús y lo secundario son los aspectos culturales. Pero, algunos religiosos judíos no hacían la diferencia y aunque admitían que las personas de origen gentil se adhirieran a la fe en el Mesías (Ungido), los condicionaban a que cumplieran rituales de la fe judía, como lo atestigua la referencia: "Entonces intervinieron algunos creyentes que pertenecían a la secta de los fariseos y afirmaron: Es necesario circuncidar a los gentiles y exigirles que obedezcan la ley de Moisés" (Hechos 15:5).

A esta actitud y práctica se le llamó judaizar.

Judaizar es la imposición de rituales y formas judías a los creyentes de origen gentil, considerándolos obligatorios para salvación. Esta diferencia los condujo a la realización del primer concilio.

1.Primero expongo en breve la propuesta mesiánica, para luego explicar desde una visión bíblico-teológica y lingüística el punto en cuestión.

Lo que afirma el Judaísmo Mesiánico sobre los nombres bíblicos

Para el JM la lengua hebrea es la lengua sagrada y madre de la Biblia, es decir, el hebreo es el idioma original y divino con el cual deben pronunciarse al menos, los nombres propios más sagrados como el de Dios o Jesús.

Para la mayor parte de estos grupos, el nombre del salvador es y debe ser el hebreo Yahshua o Yeshua o Iehoshua, que significa Dios es salvación (Yahwe-Dios, shua-salvación). De ahí que Halleluyah sea, exaltado sea Dios, no termina HalleluJe, sino sería, exaltado sea Jesús o Jehová. Si no pronunciamos el nombre de Jesús en forma apropiada, o sea Yeshúa, estamos en pecado y sirviendo a un dios falso.

Para muchos mesiánicos el creyente debe esforzarse por decir el nombre correcto “Yehshua ha mashiaj”. Sólo con este nombre los demonios serán realmente expulsados, de otra manera, nuestros intentos serán infructuosos.

2.“Jesús” es una palabra de origen griego, de hecho, es una palabra derivada de la fuente pagana “Isus”... ¡"Jesús" no es una traducción al castellano del nombre hebreo Yashua; es en realidad un nombre totalmente nuevo (anteriormente pronunciado "Yisus," un nombre falso con raíces paganas helenísticas y griegas)! esta falsedad de que Jesús es el nombre del mesías puede probarse con el Nuevo Testamento.

El nombre de Jesús viene de Zeus o de soos que significa caballo, por tanto es satánico y antibíblico. El falso nombre de Jesús es la verdadera marca de la bestia.

3.El ángel de Yahvé ordenó a José que le ponga “Yashua” por nombre al niño.

El origen de este nombre es divino. No es un nombre elegido por humanos. ¿Quién tiene la autoridad en la tierra para renombrar al Mesías del HaShem? El griego es una lengua pagana y la lengua divina es el hebreo, afirman.

Otros nombres que se corrigen del español al hebreo:

  • Tanaj no Biblia, 
  • Kefas no Pedro, 
  • Mashiaj no Cristo, 
  • Miriam no María, 
  • Shaúl no Pablo, 
  • Moshé no Moisés, 
  • Yaakov no Santiago,
  •  Yohan no Juan, 
  • Brit-milah no circuncisión.

Otras palabras que deben evitarse en el uso y lenguaje del creyente por ser de origen pagano son:

  • Alabar, 
  • ojalá, 
  • Palestina, etc.

Ahora bien, explico lo que la Biblia, la teología y la lingüística nos enseñan:

La Lengua Hebrea
Los mesiánicos promueven la pureza del lenguaje como indispensable para una buena relación con Dios. Consideran al idioma hebreo sagrado, como si este fuera el idioma de Dios, y para apoyarlo se basan en una mala interpretación del texto de Sof 3,9 y afirman: “La profecía nos dice que en ese tiempo, que son los últimos días,YHWH “devolverá” la pureza de labios su congregación. La expresión; “devolverá” del verbo hebreo; “jafák” denota; “retornar, volver”.

Por lo cual cuando Elohim señala que Él “devolverá ”esta diciendo que él hará retornar (pues se perdió) la pureza de labios a su pueblo Yisrael. Gracias a la influencia de otros idiomas y lenguajes en el culto, que él gentil (sin mala intención) quiere dar al creador, hemos tenido como resultado después de 2000 años de historia mesiánica un abandono total del idioma puro que YHWH le dio a su puebloYisrael”.

 4.Lo cierto es que la mala interpretación de Sof 3,9 es la mesiánica.
El v. 9 habla de «pueblos», «todos ellos», «de común acuerdo». Por la reunión de dispersos y por la transformación de la lengua, estos versos evocan la dispersión de la torre de Babel.

Varias coincidencias o dependencias verbales 10 apoyan: además del repetido «labios = lengua», «todos», Gn 11,6, «llamar el nombre». El texto es universalista no exclusivista o nacionalista, algo en lo que lo convirtieron los mismos judíos.

Empecemos desdivinizando el idioma hebreo, cuando Abraham sale de Ur lo que él habla es el acadio, no conocía el hebreo; después cuando Israel se va a Egipto aprenden el egipcio, y no es hasta cuando llegan a Canaán que aprenden las lenguas semíticas.

La primera vez que aparece la palabra hebreo es en Gn 14,3, no es para referirse al idioma, pero es un apodo que se le aplicaba a los que vinieron o llegaron del otro lado del río (Eufrates), los ivrim, los errantes (Dt 26,5) que cruzaron del otro lado del río, de ivrit (pasar).

Ahora bien, cuando se conquista Canaán, lo que se hablaba allí era el cananeo o el paleohebreo, con las 22 letras del alefato hebreo pero con pictogramas diferentes. A la vez, hubo un pueblo al norte de Siria que aprendió a hablar arameo, que era el idioma internacional de Babilonia, una lengua que tenía las 22 mismas letras del alefato paleohebreo o cananeo pero con pictogramas también diferentes.

En todo un proceso el pueblo judío adoptó las letras cananeas pero pensando en arameo, el hebreo se arameizó. El hebreo arameizado se habló hasta el siglo III a.C. y se escribía sin vocales, ese hebreo es el que Esdras recopilo para las tradiciones del Antiguo Testamento, las cuales se colocaron en el texto hasta el siglo IV d.C. por los masoretas que buscaban reconstruir el hebreo.

En los tiempos de Cristo el hebreo se dejó de hablar y se hablaba el arameo galilaico, los únicos que hablaban hebreo eran los escribas (los seferim), de ahí que se tuvo que traducir el AT al arameo y surgen entonces los Targum (traducciones de la Biblia hebrea al arameo por el rabino Onkelos).

En tiempos de Jesús se hablaba más arameo que hebreo y algunos hablaban el griego. De hecho, en la mayoría de las sinagogas se hablaba en griego, el idioma universal de aquella época, tan es así que se leía el AT en griego, la versión de la Septuaginta, aprobada y revisada por el sumo sacerdote judío de Jerusalén de la época.

Periodificación aproximada del antiguo hebreo:

  • Hebreo bíblico arcaico, del siglo X a. C. al siglo VI a. C.           correspondiéndose con el período monárquico hasta el exilio en Babilonia.
  • Hebreo bíblico tardío, del siglo V a. C. al siglo III a. C. que           corresponde con la dominación persa.
  • Hebreo de los rollos del mar muerto, testimoniado entre los siglos III a. C. y el siglo I d. C. correspondiéndose con el período helenístico y romano anterior a la destrucción del templo de Jerusalén. Es el estadio de la lengua usada en los manuscritos del Mar Muerto (Qumrán).
  • Hebreo de la Mishná, testimoniado entre el siglo I d. C. y el siglo III o IV d. C.
Es por tanto estéril aferrarse a un filohebraísmo escritural y lingüístico, ciertamente el hebreo tiene sus bondades y es el idioma del AT, pero no es la única lengua bíblica ni la privilegiada, como tampoco lo es ya el pueblo judío.

 Los mismos judíos en la antigüedad tuvieron que adoptar palabras “paganas” o extranjeras en su idioma, como también en la actualidad han tenido que adoptar anglicismos y otros modismos lingüísticos no propios del idioma hebreo.

Un ejemplo de esto lo vemos en los nombres de los meses judíos. Los nombres de los meses hebreos, tal como los conocemos en nuestros días, tienen sus orígenes en la antigua Babilonia, de donde fueron adoptados por los judíos allí desterrados por el rey Nabucodonosor II, exilio que duró 70 años (586 a. C. - 516 a. C.).

Más antiguamente, los meses eran denominados tan sólo por su orden numérico, comenzando en la primavera (boreal) por el mes primero, Nisán, y culminando con el duodécimo, Adar.

 En el Pentateuco se menciona a Nisán como el primer mes del año, al haber sido aquél en que el pueblo de Israel se liberó de la esclavitud de los faraones de Egipto: "Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año" (Éx 12,2).

 Los nombres babilónicos, que han llegado hasta nuestros días, aparecen por primera vez en el Libro de Ester y en los de Esdras y Nehemías, y fueron adoptados asimismo por otros idiomas, como el turco moderno (Nisan = abril; Temmuz = julio; Eylül = septiembre; Şubat = febrero).

5.La Enciclopedia Electrónica Wikipedia refiere que:

Del conjunto antiguo que se remonta probablemente a los tiempos cananeos ---solo cuatro nombres han sobrevivido en la Biblia Hebrea.

 Estos son:

Abib (Abhîbh (V.A. Éx. 13,4, 23,15; Dt 16,1), posteriormente el primer mes; Ziv (1 Re 16,1), posteriormente el segundo mes; Etanim (Ethanîm) (1 Re 8,2), posteriormente el séptimo mes; y Bul (1 Re 6,38), posteriormente el octavo mes. El último conjunto de nombres, ciertamente de origen babilónico, empezó a ser utilizado después del Exilio.

De sus doce nombres que ahora se encuentran en el calendario judío solo siete aparecen en el texto hebreo, pero todos los doce aparecen como las divisiones principales del Megillath Ta'anith (Rollo del Ayuno), el cual en su forma original se ubica en una fecha anterior a la era cristiana. Estos son los doce nombres:

1. Nisán (Neh 2,1; Est 3,7)
2. Ivar (no se menciona en la Escritura)
3. Siván (Est 8,9; Bar 1,8)
4. Tammuz (cf. Ez 8,14)
5. Av (no se menciona en la Escritura)
6. Elul (Neh 6,15; 1 Mac 14,27
7. Tishrei (no se menciona en la Escritura)
8. Marjeshvan o simplemente Jeshvan (no se menciona en la Escritura)
9. Kisléu (Zac 7,1; Neh 1,1)
10. Tébet (Est 2,16)
11. Šebat (Zac 1,7; 1 Mac 16,14)
12. Adar (Esd 6,15; Est 3,7; 8,12, etc.)

 6.Como afirma Israel Steinmetz en el Abogado de la Biblia:
“Dios es el creador de las lenguas. ¡Él nunca ha dado instrucciones a los no hebreos… a que hablen hebreo! El apóstol de Dios para las naciones, Pablo, escribió todas sus epístolas en GRIEGO.

 Pablo jamás se sintió impulsado de reemplazar IESSOU CHRISTOS por YESHUA HA-MASSIAJ… Ni nosotros debemos sentirnos obligados a hacerlo. Juan, en su visión apocalíptica (Rev 7,9-12), vio gentes de todas las razas, de todas las naciones, de todas las lenguas, adorando ante el trono de Dios. No hay ninguna indicación de que adoraran en otro idioma que no fuera su lengua nativa o que nosotros debiéramos hacerlo”.

7.Algunos personajes bíblicos y judíos recibieron nombres de origen pagano como:

Sadrac, Mesak y Abed-Negó, Beltasar y otros.


El hebreo y la Inspiración Divina

El problema que lo complica todo es que muchos mesiánicos tienen de fondo una visión equivocada de la inspiración, ya que para ellos en la práctica, lo único realmente inspirado y original es el presuntuoso “Código Real”, todas las versiones están equivocadas y corrompidas en mayor o menor grado, y no se acepta más que lo que convenga del texto griego del NT. No aceptan que la Palabra de Dios es inspirada tal y cual la tenemos en el texto bíblico; una cosa es que haya variantes textuales y algunas interpolaciones perfectamente identificadas por la Crítica Textual, y otra muy distinta que se deseche toda versión por ser supuestamente “una mala traducción”, alegando su alejamiento y desconocimiento de la cultura hebrea, sin haber un respaldo científico serio. Es decir, lo griego se rechaza en gran medida, por no decir en todo, y de aquí que toda palabra o nombre griego, o en su defecto árabe u otro, quede anulado y descartado por “ser pagano”, como si el idioma fuera santo o profano per se. Por fe sabemos que Dios quiso que el idioma griego koiné fuera el idioma del NT, aunque haya de fondo una cultura hebrea, el idioma es inocuo. Dios se expresa en el idioma que el hombre entiende.

El Nombre de Dios
Esto pues nos lleva ahora a los nombres hebreos, empecemos con el nombre de Dios, el cual según un gran sector de los mesiánicos se debe pronunciar Yawe, para otros HaShem o Adonai. Primero hay que tomar en cuenta que el nombre del mismo Dios, Elohim, no es judío estrictamente hablando, sino es de trasfondo cananeo, un pueblo politeísta, y así por igual el nombre “El”. Además Elohim es un nombre en plural, que significa literalmente “dioses”, y que para el judío monoteísta significa un solo Dios. Dt 6,4 nos habla del shemá, donde el ehad es una unidad compuesta, como el arcoíris que es uno solo pero con muchos colores. En Génesis del 1-11 se encuentran 15 diferentes nombres de Dios, todos ellos de origen pagano, que tomaron por influencia de los pueblos circunvecinos. Después llegó el tetragramatón con el nombre de Dios, un nombre ya hebreo aramaizado, no pagano.

 En el caso de Jehová si tenemos un error histórico y de un copista que agregó 3 letras EOA, de El Olam o de Adonai, y que por un error de un copista paso a nuestras Biblias.

El Nombre de Jesús
La palabra “Jesús” ocurre más de 900 veces en el NT:

Mateo 152, Marcos 82, Lucas 88, Juan 244, Hechos 69, Romanos 36, 1 Corintios 26, 2 Corintios 19, Gálatas 17, Efesios 20, Filipenses 22, Colosenses 7, 1 Tesalonicenses 16, 2 Tesalonicenses 13, 1 Timoteo 14, 2 Timoteo 13, Tito 4, Filemón 6, Hebreos 14, Santiago 2, 1 Pedro 10, 2 Pedro 9, 1 Juan 12, 2 Juan 2, Judas 6, Revelación 14.

¿Acaso 900 pecaminosas veces? Y todas ellas durante años, ¿y hasta ahora después de miles de años, el Señor nos las corrige a través de Dan ben Abraham? ¡Claro que no!
El nombre original hebreo-arameo de Jesús es Yeshúa, el cual es la forma corta del nombre hebreo Yehoshúa (Josué) así como Dany es la forma corta de Daniel o Mary de María. 

El nombre Yeshúa aparece 27 veces en las Escrituras Hebreas o AT (TANAK), primeramente refiriéndose al Sumo Sacerdote (Cohén Gadol) que ejerció después del exilio babilónico, llamado tanto ‘Yehoshúa’ (ver Zac 3,3 en hebreo) y más frecuentemente ‘Yeshúa’ (ver Esd 3,2 en hebreo). Como vemos, el nombre de Yeshúa no era desconocido, de hecho cinco hombres diferentes en el Tanak son nombrados así. 

De ahí viene el nombre ‘Jesús’ de las traducciones. Para decirlo más simple, esta es la historia etimológica del nombre de Jesús: del nombre hebreo-arameo ‘Yeshúa’ pasó a la forma griega ‘Iesous’ luego a las traducciones como ‘Jesús’. 

Vale mencionar que la Septuaginta traducida por judíos piadosos y conocedores, tradujeron del hebreo Yeshúa al griego Iesous, o sea que si alguien introdujo el supuesto error fueron los propios judíos. 

Igualmente si checamos los escritores bíblicos, como es el caso del propio Mateo, libro en donde aparece por primera vez la palabra Jesús en el NT (Mt 1,21). Mateo fue un judío de cepa, y más aún si es cierto lo que afirma la Crítica Bíblica, que dice que fue muy probablemente un rabino de Antioquía convertido al cristianismo. 

Lo sorprendente es, que él decidió escribir en griego y no en hebreo para su comunidad grecoparlante, y nunca este rabino escribió el nombre de Jesús en hebreo sino en griego, el espíritu santo no lo permitió, si Dios no hubiera estado de acuerdo con esto, Mateo habría escrito por lo menos el nombre de Jesús en hebreo y el resto del texto en griego, pero eso no fue así.

Ahora bien, el nombre de Jesús, en hebreo se escribe con yod, pero en griego no hay yod, así que se reemplaza por la iota o sea la i, y por la eita, y el sufijo ua no cuadra con masculino, así que pasó a ous, por lo que no se dice Yeshúa sino Jesús o Iesous en griego. Al pasarlo al latín la Y griega pasa a Jota, y se quita la omicron y queda Jesu, en español pues es Jesús. Jesús o Yeshúa, para Dios no hay diferencia, ya que significan lo mismo. El poder del nombre no está en la pronunciación, sino a qué persona se refiere, al Señor Jesucristo.

Además, imaginen a toda esa gente que no sabe hebreo, como es el caso de muchos indígenas, teniendo que pronunciar “Yeshúa haMashiaj” exclusivamente, para “no ofender a Dios”, esto es absurdo y no es la voluntad de Dios.

Como dice el arminiano Dan Corner: El Nuevo Testamento no fue escrito en Hebreo sino en griego, desde el cual fue traducido directamente al Español, para que los lectores hispanos podamos leer. Dios quería que los habitantes del mundo griego de aquel primer siglo conocieran el nombre de su Mesías, que trae salvación, sanidad, y poder sobre los demonios, como “Iesous” (en castellano: Jesús) y no “Yeshúa”.

 Si Dios hubiese querido que los escritores judíos del Nuevo Testamento usaran “Yeshúa” así estaría escrito, pero ese no es el caso. Decir que “Yeshúa” significa salvación no establece una conexión muy clara con el Salvador de Nazaret. Tal nombre no identifica al hombre que derramó su sangre en la cruz del Calvario, resucitó y regresará nuevamente, como el Nuevo Testamento identifica a Jesús de Nazaret. 


8.En lo que se refiere a Yahshua como algunos otros también le dicen, también es un error, ya que esta pronunciación no tiene fundamento alguno en la Escritura. 

Esto es algo que el doctor en Lenguas Semíticas de la Universidad de Columbia, Michael Brown afirma de la siguiente manera:
“Mi formación me indica que algunas personas que podíamos calificar como celosas pero lingüísticamente ignorantes piensan que el nombre de ‘Yahweh’ debe haber sido manifiesto en el nombre de nuestro Salvador, por lo cual debe haber sido YAHshúa y no Yeshúa, su nombre. Pero no hay soporte alguno para esta teoría, es una especulación. 

 La Biblia Hebrea o Tanak ya tenía a Yeshúa, cuando los autores de la Septuaginta tradujeron su nombre al griego, lo tradujeron como ‘Iesous’ (sin ningún YAH oculto en el comienzo del nombre); lo mismo podemos decir de la ‘Peshita’ cuando sus autores tradujeron el nombre ‘Yeshúa’ al siríaco (idioma de la misma familia lingüística del arameo). Todo lo cual es consistente y claro: la forma original del nombre de Jesús es Yeshúa y no hay tal nombre como ‘Yahshúa’ y mucho menos ‘Yahushúa’ u otro similar”. 


9.Para Pablo Jesús tiene el nombre que está por sobre todo nombre (Fil 2,9).
 Es por ello que nosotros los que hablamos español podemos usarlo sin temor, a pesar de lo que puedan decir algunos judíos mesiánicos. Recordemos también algo digno de considerar, Pablo fue un hebreo de pura cepa (Fil 3,5), y no estaba involucrado en ningún concepto de ese tiempo como para creer que Iesous (la palabra griega que tiene su equivalencia en Jesús) fuese inferior, o que tuviera raíces paganas como dicen algunos seguidores del movimiento mesiánico en la actualidad, y que “afirman creer” en el Mesías del cristianismo.

Considere los siguientes versos:
Mt 1,21; Mc 9,39; Lc 1,31; Lc 2,21; Jn 20,31; Hech 3,6.16; Hech 4,10.18.30; Hech 5,40; Hech 8,12 y 16; Hech 9,27; Hech 10,48; Hech 15,26; Hech 16,18; Hech 19,5 y 17; Hech 21,13; 1Co 1,2,10; 1Co 5,4; 1Co 6,11; Ef. 5,20; Fil 2,10; Col 3,17; 2Tes 1,12; 2Tes 3,6; Heb 13,15; 1Jn 3,23.

Por tanto:
  • “Jesús” no deriva de la fuente pagana “Isus”.
  • “Jesús” no es un nombre falso.
  • “Jesús” no tiene orígenes paganos.
  • “Jesús” no es un nombre falso para “Mesías”.
  • Jesús no está siendo usado para alguna tradición antijudía.
  • La Biblia no hace énfasis en la restauración de la identidad judía del Salvador.
  • Jesús es el único nombre en el que hay salvación (Hech. 4,12).

En cuanto a la palabra mesías o meshiaj en hebreo, de mashaj (ungir o frotar con aceite), cristos o jristos en griego. Para el rabino mesiánico Dan ben Abraham, Cristo es una palabra que si se puede decir aunque no es un nombre, es un título.


10.Sobre la palabra Zeus, viene de theos:
 Porque en la mitología jónica theus o theos en el griego ático, y Zeus era el dios de dioses, era el dios del trueno, jefe del Olimpo, por eso la palabra theos significa el Dios absoluto o universal, de ahí la palabra teología. Theus dio origen a Deus en portugués y Dios en español. Es falso que Zeus de lugar a AeSous-Iesous-Jesús.

Como afirma bien el Min. Ausencio Arroyo: “Dios no exige que cambiemos de nacionalidad o de cultura, sino que cambiemos el corazón. Por la influencia de su Espíritu, nuestras vidas: valores, ideas y costumbres serán transformadas para amoldarnos a sus propósitos”. 

11.Termino citando las palabras que escribí sobre el tema hace algunos años en una de las columnas del Abogado de la Biblia:

“El problema tampoco se centra en el Judaísmo Mesiánico como tal, sino en la reacción que tengamos como iglesia ante este movimiento sectario, su poder se lo damos nosotros mismos los que le damos entrada y admiración, habría que pensar qué intenciones hay de fondo en aquel judío mesiánico que se acerca a una de nuestras congregaciones “con la buena intención de conocer y dialogar”, ¿será? O de aquel hermano, sea pastor o congregante, que coquetea con credos mesiánicos que ni el mismo realmente entiende y luego los quiere imponer en su propia congregación, consiguiendo solo confundir y lo que es peor, dividir a su iglesia, uno de los pecados más graves que podamos cometer en la vida”. 

12.Bibliografía y Mesografía:

  • Rohe Palacios Celorio, Javier. Conferencia “Descubriendo la Verdad”, Disco “El tiempo de la Restauración ha llegado”.  México D.F. 16 de febrero de 2011.

  • Revista Pastoral. Julio-Septiembre 2013, El Judaísmo Mesiánico, pp. 19-21, Iglesia de Dios (7° día), La Verdad Presente, Cuernavaca México 2013.
  • Steinmetz Israel, Messianic Judaism. Bible Advocate may-june 2011, p. 20-23, Bible Advocate Press, www.BAonline.org
  • Ben Abraham, Dan. Conferencia sobre Código Real. 8 de Septiembre de 2008. Hotel Camino Real, México D.F.
  • Arroyo, Ausencio. Ibid.
  • Ramos, Raymundo. Abogado de la Biblia, columna Contacto Radar. La Verdad Presente. Iglesia de Dios (7° día) 2009, México.

4 comentarios:

  1. Me parece una aportación orientadora, para todo cristiano, excepto por cierto criterio que expresa la situación de los judíos delante de Dios el día de hoy.
    lo cual al respecto estoy en desacuerdo con el comentario, insinuando o determinando que el estado de Israel no es pueblo privilegiado....habla de las bondades del idioma hebreo....eso esta bien....creo que necesita ver las bondades que el pueblo judío le ha heredado al mundo, tecnología, artes, ciencia, científicos,mentes,economía, ciencia agrícola, etc.
    creo que no es necesario detallar la participación de los judíos en todos los pueblos de la tierra, y la bendición de Dios a través de ellos, comparto un criterio muy personal, cuando se partió Palestina en 1948 los que votaron a favor del estado de Israel todavía hoy reciben la bendición de lo alto y los que no votaron a favor o se abstuvieron, su condición es digna de observar...
    En otro contexto, hay una buena pedagogían en lo expuesto, y lo digo en función de los miembros del Consejo Ejecutivo General de la República de Honduras que escribieron un criterio en la escuela de estudio sabática que trata la carta a los Galatas y en donde ellos dejaron entre ver su falta de profundidad en el tema, hasta el grado de ensuciar el Judaísmo, y sin mencionar lo que exponen del judío mesiánico.
    Ellos necesitan una buena y verdadera orientación sobre estas materias.

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  2. Shalom
    El Adon Yahshúa es su Shem no sea mentiroso que el nombre del Mashiaj SI esta en textos antiguos y ese nombre se deve usar no variasiones YAHWEH y YAHSHÚA el mismo bueno aya usted le deseo paz aprovecho para invitarlo Gratis" a www.gozoypaz.mx

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    1. Estimado lector aprovecho para agradecer su comentario y al mismo Tiempo le pediría que presente su propia exposición del tema esta página es de libre opinión y no hay restricciones en los aportes a un tema así que su espacio para exponer una contra parte de este tema esta disponible para que pueda ser evaluado por los lectores paz a ti hermano!!

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    2. muy buena explicación y otra cosa importante es que imagínese al decir que uno está mal en pronunciar el nombre de JESUCRISTO y que YAHSHUA es el correcto entonces están diciendo que Yano vale el sacrificio de JESUCRISTO y que ahora lo que trae salvación es la pronunciación heso si es pecado para mi es JESUCRISTO, YESHUA . Y hasta en griego si quieren pero es el mismo el que dio la vida por mi y por todos los que lo acepten.DIOS les bendiga

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