Entre Los Dos Testamentos

En general podemos afirmar que el pueblo evangélico posee bastante instrucción en cuanto a la Biblia en su totalidad; la Es­cuela Sabatica, los estudios emprendidos en el seno de las iglesias durante los cultos, y últimamente en institutos y convenciones, todo ha venido a dar a nuestro pueblo evangélico un conocimiento mejor de las Sagradas Escrituras y poco a poco los evangélicos van siendo los cristianos de un solo Libro, por lo menos en lo que res­pecta al conocimiento de él, no obstante la mucha ignorancia que pudiera haber aquí y allí en casos aislados.
Esto promete mucho bien para el futuro de nuestra obra, Pues no cabe duda que el conocimiento de la Biblia conducirá a un use inteligente de ella, y con esto los cristianos ganarán más fuerza en sus convicciones y habrá mas firmeza y lealtad a los principios cristianos.
Pero hay algo en lo cual hemos sido sumamente deficientes: en nuestro afán de rechazar los llamados Libros Apócrifos nos hemos despojado de la oportunidad de conocer el importantísimo periodo Macabeo, tan lleno de incidentes que significan mucho en la evolu­ción del pueblo judío y sin el conocimiento de los cuales no es posible formarnos un juicio exacto de la preparación providencial para la venida de Cristo al mundo. Sólo en nuestros seminarios se da alguna instrucción a los estudiantes acerca de este período importantísimo. pero después que éstos salen de sus instituciones no im­parten con amplitud alguna los conocimientos necesarios para la comprensión de este período por parte del pueblo.
Por lo tanto, al emprender la tarea de la publicación de la Revista de Educación Religiosa nos pareció conveniente hacer la traducción y adaptación de la obra de reputación bien establecida del Dr. William Smith, que ha servido de texto por largos años no perdiendo su utilidad y frescura porque se trata de hechos históricos que ya no pueden modificarse. Con gusto, pues, ofrecemos esta traducción, seguros de que todo el pueblo evangélico apreciará este esfuerzo y estudiará con interés este período tan importante entre los dos Testamentos, el que urge conocer para poder apreciar mejor las circunstancias en que aparece el Salvador del mundo, recomen­dando a todos su lectura y estudio, el cual quedará siempre amplia­mente recompensado con el provecho que de él se saque.




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