Raíces Históricas de la Iglesia de Dios (7° día) y su Relación con el Judaísmo

LA REFORMA RADICAL Y SUS TENDENCIAS FILOSEMITAS

La figura clave de la Reforma, Martín Lutero, se mostró como un liberador “subjetivo”, pero luego apareció uno que buscaría la liberación social, Thomás Müntzer, con él podría decirse, iniciaba la Reforma Radical.

Entre otras innovaciones, Müntzer, la personificación de la inquietud social y religiosa, germanizó la liturgia y mandó tallar los Diez Mandamientos en unas tabletas que colocó de manera visible en la iglesia de San Juan. Él junto con otros predicadores radicales sostenía la teoría de que, una vez derribada la autoridad papal, lo que debía prevalecer en los territorios evangélicos era la ley de Moisés.

La Reforma Radical era el espacio para expresar y proponer purificaciones al establishment, o confrontar lo que para ellos no era todavía reforma, esto es, se veían como los reformadores de la Reforma.

Sebastián Franck en 1538, revela un interés fuerte en algunos por el Decálogo, al censurar a los teólogos que tenían el atrevimiento de declarar que los cristianos piadosos no necesitaban conocer más doctrina que la contenida en los Diez mandamientos y en el credo de los Apóstoles.

En Hungría y Lituania fue muy prominente el uso de la lengua hebrea por los predicadores, lo que llevó a una corriente filosemítica, además de un énfasis en el Antiguo Testamento, como fue en el caso de Simón Budny. En Rusia, fue más allá todo esto, al ser rechazado el Nuevo Testamento con un movimiento semi-judaizante que basaba su religión en el Decálogo.

Por otra parte, en España algunos “marranos” o “cristianos nuevos” convertidos del judaísmo al cristianismo emigraron a Italia, continuadores del Waldesianismo radical y anabaptistas o rebautizadores, optaron por el filo-hebraísmo como los socinianos de Polonia.

Francisco David, pastor importante de Transilvania abolió el bautismo infantil, e invitó a Matías Vehe (Glirius), hebraísta y cristiano judaizante, a Transilvania. Quien influirá para su adopción del sabatismo.

Sostenía que el Antiguo Testamento estaba más inspirado que el Nuevo Testamento, la segunda venida de Cristo, el Sábado y la Ley de la Alimentación. Él y sus discípulos se consideraban sabatistas unitarios.

La influencia judía fue por tanto factor en el desarrollo del sabatismo al igual que el énfasis a los diez mandamientos, y el espíritu antitrinitario europeo que cruzó desde Servet en España hasta David en Transilvania (hoy Rumania).

INGLATERRA, PLATAFORMA FILOSEMÍTICA PARA ÁMERICA – SIGLO XVII
En 1583 nació el controvertido John Traske que en 1611 llegó a Londres predicando la obediencia a Dios, el ayuno y la prohibición de comidas impuras.

Fue sin embargo, estigmatizado como “judaizante”, a sus seguidores se les llamo “traskitas”, arrestado en 1616 fue llevado ante la Cámara Estrellada y sentenciado a ser azotado, expuesto públicamente en Westminster. En prisión Traske continuó su estudio de la iglesia primitiva y adoptó la fecha de la Pascua del Antiguo Testamento. Se le acusó entonces de sedición contra el Rey y la Iglesia, fue mutilado, marcado con una “J” en su frente y multado con mil libras.

LA IGLESIA DE DIOS EN LA ZONA CENTRO DEL PAÍS
En mayo de 1922, llegó a la capital mexicana el misionero de la Iglesia de Dios, J. M. Rodríguez procedente de Estados Unidos y nombró apresuradamente ministros de la Iglesia de Dios a Baltazar Laureano, Daniel Guevara y Victor Model, dejando el trabajo en México bajo la dirección del primero, para luego regresar al vecino país.

 Es interesante que por esas mismas fechas, la congregación Nidjei Israel (“Los Desarraigados de Israel”), a falta de sinagoga, se reunía en el callejón 5 de Mayo, lugar donde inicialmente se había instalado la asociación “Young Men”. Esto sugiere que alguna cierta influencia ejerció la proximidad a ese grupo en el hermano Baltazar Laureano, quien se sentía atraído y era profundo admirador de los Judíos, y cuyo grupo se ubicaba muy cerca de ahí.

EL FUERTE INFLUJO DEL “JUDAÍSMO” EN LA IGLESIA DE DIOS
A partir del año de 1936, la influencia de la tendencia a importar doctrinas y principios propios de la religión Judía o Israelita hacia la doctrina y el credo de la Iglesia de Dios, se hizo más evidente. Se trataba de una corriente teológica, sin esa pretensión, que había interesado y convencido a muchos, como una forma de ganar identidad, por su introducción y práctica en el inhóspito mundo Católico y frente a un protestantismo que poco se diferenciaba entre sí.

La conveniencia de adoptar principios tan rígidos como impertinentes como los que se ilustrarán adelante, era motivada por la necesidad imperiosa de obtener una identidad única, que permitiera a la Iglesia ser identificada y reconocida por otros, como diferente, realmente diferente. A la doctrina respecto del sábado, distintiva ya entre las denominaciones sabatarias, se agregaron otras expresiones rituales, tales como la lectura de la ley en los cultos de apertura y clausura del sábado, la celebración de los ritos pascuales, de los ritos de limpieza, la recurrencia a los nombres de pila de origen hebreo, entre otras.

El judaísmo era verdaderamente una novedad en nuestra tierra. Un símbolo de distinción y diferenciación. Históricamente, una identidad en sí misma, rodeada de muchos estereotipos culturales: el pueblo elegido, sufrido, perseguido, auténtico, genuino, patrimonialista, milenario, luchador, minoritario. El ser “Judío” se convirtió en la obsesión de muchos, en el anhelo de singularidad y en el único camino para la experiencia espiritual plena. Obviamente, se trataba de una modalidad de esta creencia, es decir, de ser “Judíos Espirituales”. ¿Podría serse judío espiritual por el hecho de practicar los ritos judaicos? ¿Era eso lo que realmente quería el Señor para su pueblo en México?

A esta situación se le puede llamar la paradoja sabática, por la que se anhelaba ser más judío para poder ser más cristiano.

En esta perspectiva, el amor por lo "Judío" es por definición el amor a Dios.

Baltazar Laureano el principal promotor hasta ese momento de las creencias "judaizantes". Por cierto, éste último buscó siempre el apoyo económico de los judíos, dada las carencias económicas, aunque sin éxito.

Estas diferencias entre los hermanos Campos y Laureano, fueron suficientes para provocar el rompimiento. Baltazar Laureano decidió quedarse con el templo que con gran sacrificio había conseguido la Iglesia de Dios , y, con ello, se produjo el primer desprendimiento de la influencia judaica sobre la Iglesia de Dios. Los más "judaizantes" se separaban para dejar a los menos, seguir siéndolo en forma más gradual. Estos se mudaron a la calle de Mendelssohn número 834, en la colonia Vallejo para celebrar sus reuniones allí, mientras encontraban otro lugar.

En marzo de 1937, se celebró una importante reunión que nos muestra un acuerdo adoptado como  recurso un tanto desesperado para no perder a la membresía, y que inauguraría la celebración anual de las fiestas judías en la Iglesia, claro que con adaptaciones; una liturgia que se consolidaría y promovería desde Río Blanco en 1941 a todo el territorio nacional.

El Acta Nº 21 dice al calce:

“El día 23 de marzo de 1937, siendo las 1900 hrs. Se levanta la presente en la casa número 834 de la calle de Mendelssohn, de la Col. Vallejo.

Por indicación del anciano Ezequías Campos se reunieron los ministros: Ezequías Campos A., Eugenio Cibrián, Ramón Martínez, Alberto García Becerril, Daniel Hernández y Mota, Felipe García B, Primitivo Quintana J. Tomó la palabra Ezequías Campos, anciano de la iglesia y dice: Hermanos nos encontramos tristes abrumados por el enemigo, nos encontramos en un desierto y no tenemos un templo en donde reunir a la grey para los cultos. Pero aun así hay que sostener la fe los humanos, bueno es tomar medidas...

Toma la palabra el Ministro Daniel Hernández y Mota, dice: la mayor parte de la Iglesia se ha ido con Laureano, él se ha unido a los judíos y está inculcando los ritos judíos y algunos han empezado a negar a Cristo y están por circuncidarse, están celebrando las fiestas judías y la iglesia los sigue porque les dice que ese es el verdadero pueblo de Dios y que nosotros debemos estar en la República Israel...

Vuelve a tomar la palabra el anciano Ezequías Campos y dice: Hermanos, tiene tiempo en que yo he estado pensando en las fiestas levíticas y creo que nosotros debemos celebrarlas y si ustedes lo ven bien podríamos  celebrarlas y así la gente no seguirá más a Baltazar, de inmediato dio un estudio sobre las fiestas basadas en Levítico 23. Alguno de los presentes dijo que lo veo claro y así los demás, Alberto García tomo la palabra y dijo: Aunque no estoy muy contento con el punto, pero si esto es para bien de la Iglesia y que los creyentes no nieguen a Cristo acepto, y así  todos los presentes, se da por aceptado y se propone buscar un lugar para principiar a celebrar el Pentecostés que está próxima su fecha.

El 15 de mayo de 1937 se celebró en la calle de Felipe Villanueva por primera vez la fiesta de Pentecostés, el culto fue oficiado por el Min. Daniel Hernández y Mota y Zeferino Laureano Ramírez. Al año siguiente, por primera vez y con el propósito de evitar un mayor éxodo de hermanos, se celebró la fiesta de las Cabañas el 9 de octubre en casa del Min. Zeferino Laureano con domicilio en la calle de Ricardo Castro 44 colonia exHipódromo de Peralvillo. Fue un culto sin adornos y en el que predicó el Min. Ezequías Campos basando su exposición en el texto de Levítico 23. Unas semanas más tarde por acuerdo ministerial se mandaron a hacer invitaciones en idioma hebreo para invitar a los judíos y así, pudieran conocer a la Iglesia, acudieron a la casa del hermano Zeferino Laureano aproximadamente 100 judíos. Los hermanos adornaron la casa con listones color azul y blanco, banderines con la Estrella de David y en el centro de ellos la palabra “Sión”, y se aprendieron el Himno Nacional de Israel.

El éxodo de varios hermanos al judaísmo y la tendencia veterotestamentaria de la Iglesia provocaron la adopción de diversos simbolismos judíos como la estrella Maguén David, el candelero Judío, las tablas de la ley y la adopción de nombres israelitas no sólo en la arquitectura y la imagen externa del templo, sino en la mente y el corazón de la mayoría de los hermanos.

La Estrella de David, a la que si bien nunca se le rindió pleitesía, ritual, adoración o atributo Divino alguno, se veía como un símbolo estético de identidad, propio del pueblo de Dios, fue adoptada, desde el 8 de mayo de 1937, como distintivo visual en los papeles, la literatura, algunas fachadas de templos y colgada en el pecho de los creyentes a través de una cadena.

El saludo de nuestros hermanos era originalmente “Buenos Días o Buenas Tardes”, el pronunciamiento de la frase "Shalom Alejem" comenzó, por influencia del hermano Baltazar Laureano. Más tarde, dicho salutación  cambiaría  en 1942 a la del muy conocido y prevaleciente hasta nuestros días, “Paz a Vosotros” ó "A vosotros Paz", como contestación, merced a la enseñanza del hermano Zeferino Laureano que presentó desde 1935 en una reunión ministerial.

La propia sociedad juvenil adoptó el nombre de LEJIM, Legión Juvenil Israelita Mexicana, entre los años de 1950 a 1963, más tarde se convertiría en lo que ahora conocemos como la Fraternidad Juvenil Cristiana (FJC).

El ambiente propicio estaba dado hasta para que un israelita pudiera comulgar y experimentar la fe en la Iglesia de Dios, lo que se confirmaría como cuando Ezequías Campos tocó la puerta de una familia judía que vivía en el D.F., en el año de 1937, procedente de la exURSS de donde había huido por la intolerancia religiosa desplegada por los bolcheviques después de la revolución, y que sería no sólo receptiva al mensaje de Dios, sino que se convertiría en una de las familias y de los personajes más influyentes que Dios utilizó para su Obra en nuestro país.

La mujer de la casa, Lea Leinkof de Temkin, que marcaría un lugar indiscutible en la historia de la Iglesia de Dios. En principio se resistió a recibir el  mensaje, pero Cristo en un credo de tipo judío le resultó atractivo, convirtiéndose al cristianismo finalmente, aún en contra de la voluntad de su esposo.

Otro grupo en el que se manifestó esta influencia "judaica" en la Iglesia, fue una congregación que se reunía en Gómez Palacio, Durango, dirigida por Pedro Sánchez, en donde se practicaba la circuncisión de los varones.

La educación formal y cristiana de la mayoría de ellos fue muy limitada en lo general; los modelos ortodoxos judíos les sirvieron como base para algunas prácticas, tales como, por ejemplo, que la mujer se sentara en otra sección diferente a la del hombre dentro del recinto de culto; o aquella de consumir alimentos de origen israelita (kosher); o la de leer la ley puestos de pie todos los días sábados, entre otras.

Así, la lectura y el estudio del Antiguo Testamento se convirtieron en un elemento fundamental para los creyentes, en la medida en que "la Torah" hebrea era la base de toda la Ley. El otro fundamento se encontró en el estudio y la predicación de los profetas hebreos, ya que su mensaje apuntalaba los argumentos contra "la idolatría de los gentiles", mediante profecías milenaristas.

En 1941, en el Distrito Federal, un entusiasta joven de origen coreano, José Kim Peck, anteriormente de confesión Pentecostés, fue nombrado como primer director de las juventudes de la Iglesia de Dios. Organizó a los jóvenes con dinamismo. Una emotiva representación teatral, puesta en escena en la congregación de Río Blanco, en el día 15 del mes de Tisri (según el calendario judío), cautivó a muchos al ilustrar con este novedoso y elocuente recurso de enseñanza y reflexión, a muchos jóvenes. En la obra, se representaba a las doce tribus de Israel, que llevaban su respectiva cabaña, hecha de ramas y frutas, conforme se describe en el texto del libro de Levítico 23.

El impacto del evento fue tal, que se repetiría en adelante cada año, hasta el punto en que esta creencia se convirtió en un punto de fe de la Iglesia de Dios en ésa época. De esa manera, las tres fiestas del judaísmo fueron establecidas en la Iglesia, y años después, se volverían causa y motivo de un grave problema de división entre la grey, además de representar una carga social o económica para algunos otros, ya que la celebración de las fiestas traía conflicto al provocar competencia, gastos económicos y hasta daba lugar a la ostentación, entre las familias.

No pasó mucho tiempo, sin que provocara también conflicto entre las congregaciones de la zona norte del país. En Saltillo, por ejemplo, el ministro Manuel Franco se resistió a celebrar las fiestas, pues no veía el sentido espiritual de las mismas, pero se impuso una orden ministerial proveniente de la Ciudad de México, que las volvió obligatorias.

Las diferencias doctrinales que hubo que superar consistieron básicamente en:
1. En la zona sur, a la "Cena del Señor" le llamaban "Pascua", mientras que en el norte, era conocida con el nombre de “Santa Cena”. En la Ciudad de México, dentro del ceremonial, se bebía de una sola copa el emblema sagrado del vino; mientras que en el norte, se hacía en varias.

2. En el Distrito Federal, se celebraban tres fiestas anuales; en el norte, solamente la Santa Cena. Fue la Iglesia de Saltillo quien invitó a la Iglesia de Monterrey a celebrar las Cabañas.
3. En la Ciudad de México, se estableció la Ley de Moisés con relación a la impureza de la mujer (libro de Levítico capítulo 12), en el norte, esa ley no se practicaba.

Conclusiones y Propuestas:
La Iglesia de Dios (7°día) en su trasfondo anabaptista sabatario heredó históricamente la tendencia al filo judaísmo, dado el contexto histórico en el que se encontró dicho movimiento reformador, donde por un lado tenía al catolicismo, y por el otro al protestantismo histórico, ambos antijudaizantes en extremo. Algo que lo llevó, al igual que aquel, a una búsqueda de identidad que le permitiera diferenciarse y sobrevivir en medio de un entorno hostil, lo cual dio como resultado al paso del tiempo, en la formación de Iglesias pro-judaicas y sensibles admiradoras del Judaísmo, entre ellas la nuestra. 

Nuestra tradición doctrinal tiene históricamente elementos suficientes de base veterotestamentaria, lo cual nos hace más vulnerables a los embates de otras tradiciones hebraicas que aleguen o pretendan simpatizar con ellas, incluyendo las del propio “no proselitista” Judaísmo.

La Iglesia de Dios (7° día) en sus inicios en el centro del territorio nacional se vio marcada y motivada por la religiosidad judía y sus tradiciones, esto desembocó en su propia autodivisión en al menos dos momentos de su historia: a) la división inicial de Baltazar Laureano y b) la división cabañista.

En el primer momento divisional judaico, la Iglesia cometió el error de elegir el camino judaizante para solventar el problema divisional aun latente después de dicha crisis, el cual, con el tiempo se tradujo en una mayor tendencia hebraica que solo condujo a la terrible fractura cabañista y la formación de otra iglesia de tipo sectario.

Es pues necesario que aprendamos de la historia y no sigamos cometiendo los mismos errores judaizantes. Es un hecho que para nuestra Iglesia, es muy atractivo el Judaísmo: lo admiramos, lo defendemos, lo anhelamos, lo hacemos corresponder con nuestro credo y hasta lo promovemos, cuando la verdad es que nosotros no somos judíos ni necesitamos serlo, si algo debemos promover y defender es nuestra fe evangélica. Olvidamos que somos el pueblo de Dios por Cristo no por Moisés, y que nuestra fe debe regirse por una lectura evangélica y cristocéntrica del Antiguo Testamento.

Lejos de acercarnos a lo judío para supuestamente fortalecer a la Iglesia y darle identidad, abandonemos todo aquello que promueva, idealice y prime al Judaísmo, no somos antisemitas, pero tampoco somos judaizantes. Evitemos tanto como sea posible realizar costumbres judías, o usar símbolos como el Maguen (estrella) David; mejor hablémosle a la Iglesia más de Cristo y no de Judaísmo. Fomentemos y enseñemos más la espiritualidad cristiana y evangélica, no carguemos a otros con tradiciones y legalismos judaizantes que ni bíblicos son. 

Anhelemos imitar y parecernos más a Jesucristo, y no a un judío ortodoxo. Recordemos que históricamente, de lo judaizante a lo judío tan solo hay un paso, mi oración es que los pasos que demos, se den siguiendo los pasos de Jesús. Dlb.

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